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Actualidad científica

  • 22/06/2018 - DESARROLLO EMBRIONARIO

    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

  • 20/06/2018 - Genética

    Una levadura desafía al código genético

    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

  • 20/06/2018 - Alimentación

    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

  • 19/06/2018 - Astrofísica

    Cuando una estrella se cruza con un agujero negro

    Se ha observado por primera vez de forma casi directa la fragmentación de un objeto por un agujero negro y la creación de un chorro de partículas ultraveloces.

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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2018Nº 501

Astronomía

El misterio de las explosiones rápidas de radio

Los astrónomos se afanan en descubrir qué es lo que causa unos potentes estallidos de radiación en el cosmos distante. ¿Hay nueva física detrás?

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Un día de principios de 2007, David Narkevic, un alumno de grado, vino a darnos una
noticia. Narkevic era estudiante de física en la Universidad de Virginia Occidental, donde nosotros acabábamos de comenzar nuestro primer año como profesores. Le habíamos encomendado la tarea de examinar datos de archivo sobre las Nubes de Magallanes, dos galaxias satélite de la Vía Láctea situadas a unos 200.000 años luz de nuestro planeta. Narkevic era de carácter comedido, y ese día no fue una excepción: «He descubierto algo que parece bastante interesante», dijo con tranquilidad mientras nos mostraba una gráfica. En ella, la señal era más de cien veces más intensa que el ruido debido a la electrónica del telescopio. En un principio nos pareció que había encontrado justo lo que estábamos buscando: un púlsar, un tipo de estrella muy pequeña, compacta y brillante.

Estos astros emiten luz en forma de haces que barren el cielo a medida que la estrella rota, por lo que esta parece encenderse y apagarse, al igual que un faro. Por entonces se conocían unos 2000 púlsares, y nosotros estábamos intentando encontrar algunos lejanos y especialmente brillantes. La búsqueda se basaba en un programa informático que uno de nosotros (McLaughlin) y su exdirector de tesis habían desarrollado para identificar pulsos en observaciones de radio. El código debía tener en cuenta la dispersión de los pulsos: a medida que las ondas de radio viajan por el espacio, los electrones libres del medio interestelar separan las ondas de modo parecido a como un prisma descompone la luz, de manera que las de mayor frecuencia viajan más rápido y llegan antes al telescopio que las de frecuencias más bajas. Cuanto más lejos esté la fuente de la Tierra, más electrones encontrarán las ondas de radio en su camino, lo que provocará un mayor retraso entre las ondas de frecuencias altas y bajas. Dado que no sabíamos cuán lejos podían encontrarse los nuevos púlsares que estábamos buscando, el programa examinaba los datos en busca de señales compatibles con muchos posibles retrasos; es decir, con distintas medidas de dispersión. Eso nos aseguraba que seríamos capaces de detectar púlsares en un amplio abanico de distancias.

Cuando hizo su descubrimiento, Narkevic estaba analizando observaciones efectuadas cinco años atrás por el radiotelescopio Parkes, en Australia. Este instrumento es capaz de explorar con rapidez grandes áreas del cielo gracias a que puede observar de manera simultánea 13 posiciones, denominadas en jerga «haces». Narkevic había inspeccionado visualmente las señales detectadas por el programa con el objetivo de extraer el 1 por ciento de ellas que no se debían al ruido ni a interferencias humanas.

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