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Actualidad científica

  • 19/10/2018 - ECOLOGÍA

    La biodiversidad también puede desestabilizar los ecosistemas

    La riqueza de especies aumenta la estabilidad temporal del ecosistema, pero disminuye su resistencia frente a un aumento de la temperatura.

  • 18/10/2018 - Sordera

    ¿Restaurar la pérdida de audición?

    Experimentos realizados en ratones identifican una proteína cuya estimulación promovería la regeneración de las células sensoriales dañadas por el exceso de ruido o la edad.

  • 17/10/2018 - astronomía

    Pero ¿cómo se forman realmente los planetas?

    Como un coche que pesa el doble que el acero con que lo hicieron, los exoplanetas tienen una masa mucho mayor que el material del que surgen. Este nuevo hallazgo pone en entredicho las teorías de la formación planetaria.

  • 17/10/2018 - Comportamiento

    Por qué vivir en pareja engorda

    Los hábitos comunes que se adquieren durante la convivencia son los responsables del aumento de peso.

  • 16/10/2018 - astronomía

    Grandes penitentes de Europa

    Recuerdan a los nazarenos de una procesión, con sus ropas blancas y sus capirotes. Son unas agudas cuchillas de hielo que se juntan a cientos en neveros o campos de hielo. Y no las hay solo en la Tierra.

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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2018Nº 501

Biología marina

El plancton versátil

Los mixótrofos, diminutas criaturas acuáticas que cazan como animales y crecen como plantas, influyen en multitud de fenómenos, desde las poblaciones de peces hasta el ritmo del cambio climático.

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El sol del verano centellea a través de las aguas templadas de la costa española. El mar se antoja relajado, en calma. Cerca de la superficie, imperceptible a simple vista, un enjambre de organismos planctónicos, unos de color rosa anaranjado y otros de verde oscuro, describe círculos lentamente mientras atrapa los rayos solares para transformar su energía en alimento mediante la fotosíntesis.

De improviso, una criatura tentaculada, un «gigante» de 22 micrómetros que empequeñece al plancton fotosintético con sus escasos 3 micrómetros, zigzaguea a través del líquido elemento mientras absorbe los glúcidos y los aminoácidos que se difunden desde los organismos de menor tamaño. Con sus tentáculos, Mesodinium captura y engulle a las desventuradas presas verdes, nanoflagelados, que son digeridas por completo.

Más selectivo, pero igualmente brutal, demuestra ser con las presas rosadas, denominadas criptófitos. Si bien destruye y digiere la mayor parte de la víctima, esta vez separa delicadamente los orgánulos responsables de la fotosíntesis. En pocos minutos, el traslúcido Mesodinium vira al rojo oscuro, a medida que llena su cuerpo con las partes robadas, cloroplastos y nucleosomas, que permanecen intactas y funcionales. Incapaz de asimilar el dióxido de carbono por sí solo como un auténtico fotosintetizador, depende de los cloroplastos de sus víctimas. La estrategia ambivalente de este depredador, consistente en cazar como un animal y fotosintetizar como una planta, se conoce como mixotrofia.

Pero Mesodinium no va a disfrutar tranquilamente de su botín durante mucho rato. Cerca acecha otro mixótrofo, algo mayor y con una técnica de caza diferente: el dinoflagelado Dinophysis. Este primero describe círculos en torno a él y luego le lanza filamentos en forma de arpón para inmovilizarlo. Luego, el captor le da el golpe de gracia: dirige hacia el cautivo un apéndice o pedúnculo, semejante en forma y función a una pajita, con el que succiona su contenido, incluido el cloroplasto robado. Esta fábrica fotosintética de tercera mano pasa a formar parte del nuevo hospedador y empieza a trabajar en el interior de Dinophysis, a quien suministrará energía vital. Los restos de su primer captor quedan a la deriva.

Estos depredadores unicelulares constituyen solo dos ejemplos de los incontables mixótrofos que pueblan los mares. Durante mucho tiempo, la mayoría de los biólogos marinos les restó importancia; meras curiosidades en comparación con los dos grupos multitudinarios del plancton unicelular, que se suponía dominaban la base de las redes tróficas marinas. El primero de ambos, el fitoplancton, de atributos vegetales, emplea la energía de la luz y los nutrientes inorgánicos como el nitrato para proliferar. El segundo, el zooplancton, afín a los animales, se alimenta del primero. Gracias a este último, los nutrientes circulan hacia las especies de mayor tamaño. En contraste con estos puristas, los mixótrofos eran considerados bichos raros, aprendices de todo y maestros de nada. Se conocían también contados ejemplos de mixótrofos terrestres, como las plantas insectívoras similares a la venus atrapamoscas.

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