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Actualidad científica

  • 22/06/2018 - DESARROLLO EMBRIONARIO

    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

  • 20/06/2018 - Genética

    Una levadura desafía al código genético

    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

  • 20/06/2018 - Alimentación

    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

  • 19/06/2018 - Astrofísica

    Cuando una estrella se cruza con un agujero negro

    Se ha observado por primera vez de forma casi directa la fragmentación de un objeto por un agujero negro y la creación de un chorro de partículas ultraveloces.

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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2018Nº 501

Biología marina

El plancton versátil

Los mixótrofos, diminutas criaturas acuáticas que cazan como animales y crecen como plantas, influyen en multitud de fenómenos, desde las poblaciones de peces hasta el ritmo del cambio climático.

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El sol del verano centellea a través de las aguas templadas de la costa española. El mar se antoja relajado, en calma. Cerca de la superficie, imperceptible a simple vista, un enjambre de organismos planctónicos, unos de color rosa anaranjado y otros de verde oscuro, describe círculos lentamente mientras atrapa los rayos solares para transformar su energía en alimento mediante la fotosíntesis.

De improviso, una criatura tentaculada, un «gigante» de 22 micrómetros que empequeñece al plancton fotosintético con sus escasos 3 micrómetros, zigzaguea a través del líquido elemento mientras absorbe los glúcidos y los aminoácidos que se difunden desde los organismos de menor tamaño. Con sus tentáculos, Mesodinium captura y engulle a las desventuradas presas verdes, nanoflagelados, que son digeridas por completo.

Más selectivo, pero igualmente brutal, demuestra ser con las presas rosadas, denominadas criptófitos. Si bien destruye y digiere la mayor parte de la víctima, esta vez separa delicadamente los orgánulos responsables de la fotosíntesis. En pocos minutos, el traslúcido Mesodinium vira al rojo oscuro, a medida que llena su cuerpo con las partes robadas, cloroplastos y nucleosomas, que permanecen intactas y funcionales. Incapaz de asimilar el dióxido de carbono por sí solo como un auténtico fotosintetizador, depende de los cloroplastos de sus víctimas. La estrategia ambivalente de este depredador, consistente en cazar como un animal y fotosintetizar como una planta, se conoce como mixotrofia.

Pero Mesodinium no va a disfrutar tranquilamente de su botín durante mucho rato. Cerca acecha otro mixótrofo, algo mayor y con una técnica de caza diferente: el dinoflagelado Dinophysis. Este primero describe círculos en torno a él y luego le lanza filamentos en forma de arpón para inmovilizarlo. Luego, el captor le da el golpe de gracia: dirige hacia el cautivo un apéndice o pedúnculo, semejante en forma y función a una pajita, con el que succiona su contenido, incluido el cloroplasto robado. Esta fábrica fotosintética de tercera mano pasa a formar parte del nuevo hospedador y empieza a trabajar en el interior de Dinophysis, a quien suministrará energía vital. Los restos de su primer captor quedan a la deriva.

Estos depredadores unicelulares constituyen solo dos ejemplos de los incontables mixótrofos que pueblan los mares. Durante mucho tiempo, la mayoría de los biólogos marinos les restó importancia; meras curiosidades en comparación con los dos grupos multitudinarios del plancton unicelular, que se suponía dominaban la base de las redes tróficas marinas. El primero de ambos, el fitoplancton, de atributos vegetales, emplea la energía de la luz y los nutrientes inorgánicos como el nitrato para proliferar. El segundo, el zooplancton, afín a los animales, se alimenta del primero. Gracias a este último, los nutrientes circulan hacia las especies de mayor tamaño. En contraste con estos puristas, los mixótrofos eran considerados bichos raros, aprendices de todo y maestros de nada. Se conocían también contados ejemplos de mixótrofos terrestres, como las plantas insectívoras similares a la venus atrapamoscas.

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