Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Daniel C. Schlenoff

1918: Un boy scout avisa a los civiles londinenses para que se pongan a cubierto durante una incursión aérea. [SCIENTIFIC AMERICAN, VOL. CXVIII, N.o 23, 8 DE JUNIO DE 1918]

1968
La política de la revuelta
«Las revueltas urbanas estadounidenses de los últimos cuatro años comienzan a percibirse, entre los sociólogos, como una forma “prepolítica” de acción colectiva, más que como una serie de insensatos brotes de cólera ciega. Mientras que no hay consenso entre los investigadores, que concuerdan en lo variado y complejo del origen de los disturbios, se destaca la idea general de que los desórdenes representan algo más que una protesta de negros, algo más que una reacción repentina ante años de privaciones. Los disturbios se ven más bien como unas manifestaciones con implicaciones políticas, aunque no como acciones políticas organizadas conspirativamente. Esta opinión la ilustra un conjunto de artículos sobre violencia y desorden urbano publicados en un número reciente de American Behavioral Scientist. “La revuelta evoluciona como una forma de presión o protesta colectiva, en la que se reúne una gran multitud de personas alienadas, que comparten un destino común que ya no aceptan como necesario.”»

El pan de cada día
«La desaparición de las piedras en las vías urinarias está particularmente bien documentada en Inglaterra. Entre 1772 y 1816, uno de cada 38 pacientes del Hospital de Norfolk y Norwich era tratado de piedras en la vejiga. En el mismo período, el número de muchachos de la Westminster School de Londres que sufrían del mismo mal era tan alto que disponían de una sala hospitalaria propia. Dama Kathleen Londsdale, del Colegio Universitario de Londres, sugiere que un factor que podría estar relacionado con el retroceso de la enfermedad es que el pan que los ingleses comían durante el siglo xix estaba fuertemente adulterado con creta y alumbre.»

1918
Dando la alarma
«Una organización londinense de propietarios de automóviles ha prestado un valioso servicio público en relación con las incursiones de los piratas aéreos alemanes. Cuando en la ciudad se recibe una alarma de incursión aérea, desde diversos puntos se disparan cohetes explosivos. Entonces, tal como muestra nuestra portada de la semana, los automóviles recorren las calles de la ciudad, sonando las bocinas para atraer la atención. Cada costado del vehículo lleva impreso un gran cartel con el aviso de “Pónganse a cubierto”. Cuando pasa el peligro se muestra el reverso del cartel en el que se lee “No hay peligro”. Un corneta de los boy scouts que viaja en el auto ayuda también a informar a los ciudadanos de que los hunos se han ido.»

1868
Una visita al Vesubio
«En una de las últimas reuniones de la Real Institución de Gran Bretaña, se invitó al profesor Tyndall a exponer lo que vio en su reciente visita al Vesubio. La campiña que circunda Nápoles es toda ella muy humeante y calurosa, lo que delata una gran actividad ígnea subterránea. También exploró algunas galerías calientes de la falda de la montaña, y visitó la Gruta del Perro, la famosa caverna, cuyo suelo está cubierto de una capa de varios decímetros de gas carbónico [dióxido de carbono]. Ese denso e invisible gas fluye al exterior de la caverna en una abundante corriente, y apaga las antorchas al aire libre cuando estas se arriman al suelo. Cuando llegan visitantes, se sujeta un perrillo junto a la cueva hasta que medio se sofoca por su inmersión en el gas. El profesor Tyndall protestó contra la crueldad de esa práctica, la cual, dice, no sirve a propósito útil alguno y debe interrumpirse.»

Cubos de basura
«No hay ni una pizca de nada en el montón de basura que el basurero retira de nuestra casa que no se recupere con rapidez y se utilice provechosamente. Tan pronto los desperdicios son transportados al vertedero del contratista, caen sobre ellos las llamadas “escaladoras”. Son mujeres que, criba en mano, hacen de forma mecánica lo que los sabios hacen químicamente en sus laboratorio: disgregar una masa en sus componentes mediante un tosco examen. De estos, los más apreciados son los trozos de carbón residuales y lo que llaman “brisa”, o polvo de carbón y cenizas medio consumidas. Resulta difícil de imaginar la cantidad de desechos del carbón que en esa forma retorna a los hogares londinenses.»

Medicina moderna
«En Francia está en auge el consumo de carne cruda como tratamiento de la anemia y la tisis. Pero a fin de que pueda servirse del modo menos desagradable para la delicada sensibilidad del paciente, se prepara con el nombre de tabletas musculinas, que se hacen cubriendo filetes de buey crudos con jalea de frutas y azúcar glaseado.»

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