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1 de Junio de 2018
Sistema solar

Plutón al descubierto

La misión New Horizons, de la NASA, ha cambiado todo lo que creíamos saber sobre este lejano mundo.

Plutón muestra una enorme variedad de tonalidades y características superficiales en esta imagen con colores realzados tomada en 2015 por la sonda New Horizons. [Cortesía de la NASA, Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins e Instituto de Investigación del Suroeste]

En síntesis

Tras un largo y accidentado proceso, la nave espacial New Horizons, de la NASA, fue lanzada en 2006 para explorar de cerca el sistema de Plutón.

Durante su sobrevuelo en el verano de 2015, la sonda descubrió que Plutón
y sus satélites eran mucho más complejos y dinámicos de lo que se pensaba.

En lugar de un cuerpo estático y uniforme, la nave reveló imponentes montañas, vastos glaciares y una atmósfera mayor de lo esperado. Incluso en sus lunas, la New Horizons encontró accidentes asombrosos, como un casquete polar rojo y cañones. Ante el aluvión de datos que quedan por analizar, los científicos esperan que pronto lleguen muchos descubrimientos más.

Cuando el reloj se acercaba a las 9 de la noche del 14 de julio de 2015, me encontraba junto al entonces director de la NASA, Charles Bolden, y otras personas en el centro de control de nuestra misión, en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, en Maryland. En cosa de un minuto debíamos recibir las primeras señales de la nave espacial New Horizons, que se encontraba a unos 4800 millones de kilómetros de distancia después de un osado sobrevuelo de Plutón y su sistema de cinco lunas, para el que solo había habido esa oportunidad.

Esa señal, que viajaba a la velocidad de la luz hasta las antenas gigantes de la NASA en la Tierra, nos diría si el sobrevuelo había salido bien o no. ¿Revelaría que nuestra misión se había ido al traste o que había tenido éxito? ¿O simplemente habría silencio? Podía pasar cualquier cosa.

En las inmediaciones, casi 2000 invitados aguardaban también las noticias, lo mismo que innumerables personas de todo el mundo que seguían el desarrollo de los acontecimientos a través de la televisión e Internet. Había costado más de 26 años llegar hasta allí: 14 años para «vender» el proyecto, 4 más para construir y lanzar la nave, y, por último, más de 9 para que esta cruzase el sistema solar. Para mí, como líder del proyecto, y para el personal y el equipo científico de la misión, todo aquello por lo que tanto habíamos trabajado dependía de lo que estábamos a punto de descubrir con la señal entrante.

De repente llegaron las comunicaciones. Segundos después, las enormes pantallas de ordenador del centro de control de la misión comenzaron a descifrarlas y a generar un informe sobre la salud de la nave espacial. Uno por uno, nuestros ingenieros de vuelo evaluaron sus datos y presentaron sus conclusiones, y todos y cada uno de ellos confirmaron que los sistemas de la nave funcionaban correctamente. La New Horizons había sobrevivido a su histórico sobrevuelo y se encontraba en perfectas condiciones. En el centro de control de la misión estallaron los vítores, las manos se alzaron para ondear banderas y los abrazos recorrieron la sala. Nuestra cruzada de casi tres décadas para llegar al mundo más distante jamás visitado, el Everest de la exploración planetaria, había tenido éxito.

A la mañana siguiente, la New Horizons ya había enviado sus primeras imágenes de alta resolución a la Tierra. Estas revelaban que Plutón era un mundo increíblemente complejo. Durante los siguientes días y meses fueron llegando datos de la nave, en un proceso que continuó hasta finales de 2016. En total, la New Horizons realizó más de 400 observaciones distintas con siete instrumentos científicos. Todo ello sumaba una cantidad de datos 5000 veces mayor que la reunida por la primera misión exitosa a Marte, la Mariner 4 de la NASA.

Ese botín de datos ha revolucionado lo que sabíamos sobre Plutón y sus lunas y ha dado un vuelco a las ideas habituales sobre lo complejos y energéticos que pueden ser los planetas pequeños. Además, la buena acogida del público —más de 2000 millones de páginas vistas en el sitio web de la misión, casi 500 portadas en periódicos durante la semana del sobrevuelo, docenas de reportajes en revistas, un Google Doodle (la cabecera gráfica del buscador) dedicado a la misión y otros muchos detalles— también constituyó una grata sorpresa.

A posteriori, es fácil ver lo valiosa que ha sido la exploración de Plutón, tanto para la investigación en sí como para la percepción pública de la ciencia planetaria. Pero, para ser honestos, debemos decir que la misión estuvo a punto de no despegar.

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