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Un universo de discos

Nuevas investigaciones han descubierto la dinámica de los discos de gas que giran alrededor de estrellas jóvenes y gigantescos agujeros negros.
Busquemos en el cielo, durante una noche clara, los planetas que se observan a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno. Si localizamos tres o más, veremos que se alinean a lo largo de una banda estrecha que describe un gran círculo en el firmamento. Esta banda encierra la eclíptica, el recorrido aparente del Sol a través de las constelaciones del zodíaco en el transcurso de un año. Y si nos fijamos en la lechosa mancha blanca de la Vía Láctea, nos percataremos de que traza otro gran círculo en el cielo.
Estas percepciones geométricas no son accidentales. Los planetas de nuestro sistema solar, incluida la Tierra, se mueven alrededor del Sol en el mismo sentido y casi en el mismo plano (con la excepción de Plutón). Es una prueba directa de que los planetas se formaron en un disco plano, una especie de tabla, cuyo material (gas y polvo) giraba alrededor de un Sol joven. De igual forma, la Vía Láctea -brumosa aglomeración de luz procedente de muchos miles de millones de estrellas- prueba que nuestra galaxia también presenta forma de disco. El sistema solar está inmerso en este disco; por eso parece que la galaxia nos envuelve.

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