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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2017Nº 489
Apuntes

Evolución

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Eslabón perdido

Un fósil remoto posee rasgos de los peces óseos y los tiburones actuales.

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La ciencia sabe muy poco sobre la evolución de los peces cartilaginosos. Esto sucede en parte porque el cartílago es un tejido efímero, explica John Maisey, paleontólogo del Museo Americano de Historia Natural en la ciudad de Nueva York. El cuerpo de los tiburones está sustentado por ese tejido conjuntivo blanco y firme que no fosiliza bien. Durante siglos, los estudiosos solo han llegado a suponer que estos peces cartilaginosos podrían tener ancestros óseos. Pero ahora, mediante tomografía computarizada (TAC), Maisey y sus colaboradores han examinado el único ejemplar fósil conocido del primitivo Doliodus problematicus y habrían hallado una pieza crucial del rompecabezas que representa el origen de los tiburones.

«Los esqueletos de tiburón constituyen uno de los [hallazgos] más excepcionales», precisa Maisey. El de Doliodus, de 410 millones de años de antigüedad, se descubrió a mediados de los noventa en la provincia canadiense de Nueva Brunswick. Pero hasta 2014, los avances en la TAC no permitieron a Maisey apreciar que el espécimen poseía unas mandíbulas y una dentadura similares a los de un escualo. A inicios del presente año, él y sus colaboradores describieron en American Museum Novitates que sus aletas dorsales y pélvicas también están armadas de una fila de espinas idénticas a las de una clase extinta de peces teleósteos más antigua y mejor estudiada: los acantodianos. En otras palabras, Doliodus posee rasgos propios tanto de los teleósteos primitivos como de los tiburones actuales.

«Es un descubrimiento importante», asegura Michael Coates, biólogo evolutivo de la Universidad de Chicago, que no ha participado en el estudio. Los hallazgos sustentan la idea de que los acantodianos representan un eslabón perdido de la evolución inicial de los tiburones. A raíz del descubrimiento de Maisey, los especialistas tendrán que volver la vista atrás y revisar los acantodianos bajo una luz enteramente nueva.

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