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1 de Junio de 2017
Bioingeniería

Responsabilidades antinaturales

La biología sintética ofrece ventajas y riesgos extraordinarios.

GUYCO

El gran sueño de la biología sintética concibe un mundo en el que sería posible modificar los seres vivos con técnicas de ingeniería genética para que sirvieran de ayuda a todos y para todo. En ese sueño, sería posible recurrir a la genética para programarlos: «Si se cumple la condición A, entonces ejecuta la acción B». Por poner un ejemplo de lo que podría suceder más pronto que tarde, las bacterias podrían producir una proteína medicinal solo en presencia de los indicadores de una enfermedad concreta.

¿Por qué sistemas vivos y no un frasco con fármacos? Porque los sistemas naturales llevan a cabo complejos procesos químicos que son la envidia de los expertos, pues lo hacen a temperatura ambiente o a la temperatura del cuerpo sin mediación de sustancias tóxicas o ayuda externa. Y aún mejor, las fábricas vivas son mucho más eficientes desde el punto de vista energético que ninguna otra de metal y silicio. La biología es rápida, limpia y ecológica. Y deberíamos utilizar esos sistemas porque las personas y los ecosistemas están vivos y la mejor manera de reparar la vida es con vida. Utilicemos un remedio capaz de evolucionar contra un patógeno que está evolucionando.

Sin embargo, domar la naturaleza para que se adapte a nuestros fines no es una tarea sencilla. Adaptar un organismo para que trabaje para nosotros significa que debe desviar recursos que en circunstancias normales podría destinar a su multiplicación, por lo que no crecerá tan bien como sus competidores. La evolución estará seleccionando constantemente los mutantes que medran con mayor rapidez y que ya no están haciendo lo que queremos. La mayor fortaleza de la biología es su capacidad de perpetuación y evolución, pero en este caso también supone su mayor inconveniente.

Una forma de evitarlo consiste en poner límites a la capacidad de cambio, especialmente en los pocos casos en que nuestras modificaciones pudieran ser capaces de diseminarse en el medio natural. Una estrategia consiste en usar aminoácidos no naturales para limitar su capacidad de crecimiento: células que dependan totalmente de compuestos químicos inexistentes en la naturaleza para fabricar sus proteínas esenciales. Desprovistas de esos aminoácidos, las proteínas no funcionarán y las bacterias no podrán crecer sin control. Asimismo, estamos avanzando en el diseño con limitaciones de carácter evolutivo: hoy en día se programan los microbios para que liberen un cargamento de moléculas complejas y, acto seguido, mueran, con lo que se evita en gran medida la selección evolutiva en contra de la producción. Las rutas celulares se pueden rediseñar para eliminar la mayor parte de los efectos secundarios indeseados. Los virus genomodificados para que ataquen a las bacterias patógenas, las matarán, se multiplicarán hasta acabar con ellas y, después, se detendrán, dejando al paciente indemne.

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Mediante la inserción de circuitos de ADN, los biólogos sintéticos están transformando microbios nocivos en medicamentos que pueden salvar vidas.

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