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Cartas de los lectores: Sobre las posibilidades del Alba y la luz de sincrotrón

En «ALBA: Luz de sincrotrón para investigar la materia» [Investigación y Ciencia, febrero de 2020], Caterina Biscari, Ana Belén Martínez, Gastón García y Ramón Pascual explican el funcionamiento del sincrotrón ALBA y cómo la radiación generada en estas instalaciones puede emplearse a modo de «microscopio» para investigar las propiedades de todo tipo de materiales y muestras biológicas. Al respecto, me gustaría hacer las siguientes preguntas.

Al incidir sobre la superficie de un material, ¿puede la radiación de sincrotrón usarse para producir alguna modificación aprovechable de su estructura atómica o molecular, más allá del estudio de las muestras?

En los aceleradores donde se hacen chocar electrones y positrones se generan, además, rayos gamma. ¿Podría aprovecharse esta radiación (de menor longitud de onda que los rayos X) para estudiar la materia a escalas aún más pequeñas?

Por último, ¿podrán las instalaciones de ALBA II trabajar a una energía mayor que los 3 GeV actuales?

Juan Torras Suriol
Terrassa


RESPONDEN LOS AUTORES: La respuesta a la primera pregunta es que, en general, la luz de sincrotrón sirve para caracterizar y observar los efectos de agentes externos sobre las muestras, no para modificarlas. No obstante, existen excepciones, como por ejemplo el uso que se hace en técnicas litográficas y de microfabricación, o algunas de las aplicaciones terapéuticas que se llevan a cabo en algunos sincrotrones.

En cuanto a la segunda pregunta, en los colisionadores donde se hacen chocar electrones y positrones se producen rayos gamma y otros muchos productos en función de la energía de la colisión. Pero los rayos gamma —que, en efecto, sí se utilizan para estudiar la materia a escalas aún menores— pueden también obtenerse de maneras más sencillas, como a partir de isótopos radiactivos.

Con respecto a la última cuestión, lo que se persigue con ALBA II no es aumentar la energía de los electrones, sino producir haces de fotones más intensos (técnicamente, de menor emitancia) a partir de un cambio en la estructura de los imanes de curvatura del anillo.

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