Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Soporte vital para órganos

Una nueva máquina conserva durante una semana el hígado extirpado.

La nueva técnica permite conservar el hígado fuera del cuerpo hasta una semana, tras lo cual podrá trasplantarse (operación mostrada en la imagen). [GETTY IMAGES]

Numerosas personas fallecen cada año en todo el mundo mientras esperan un trasplante de hígado, en parte porque los métodos de conservación solo mantienen vivo este órgano unas 24 horas. (En España, en 2018 había más de 1800 pacientes que esperaban un trasplante hepático). Ahora, en un hito de la ingeniería médica, se ha ideado una máquina que mantiene el hígado en buen estado hasta una semana o más. La técnica supone un gran avance en la conservación de órganos, aunque aún no se ha aplicado en ningún trasplante.

Muchos hígados no son aptos para el trasplante porque son demasiado viejos, contienen demasiada grasa o han quedado dañados (por un paro cardíaco, por ejemplo). Los creadores del nuevo aparato afirman que mantiene vivo el hígado durante el tiempo suficiente para que este se regenere —una capacidad natural que muestra este órgano hasta cierto punto— y permite que los médicos valoren mejor su estado. «Decidimos estudiar el hígado durante una semana porque es el período necesario de regeneración» en los pacientes a quienes se les ha extirpado una parte, afirma Pierre-Alain Clavien, jefe de cirugía y de trasplantes en el Hospital Universitario de Zúrich y uno de los autores del artículo que describe la investigación. Asegura que esta técnica de conservación beneficiará sobre todo a ciertos pacientes con cáncer hepático, ya que permitirá conservar partes indemnes del hígado para su reimplantación posterior y eludir así los problemas del rechazo de los tejidos.

El método actual de conservación consiste en irrigar el hígado extirpado con una solución fría y después colocarlo en hielo, donde mantiene su viabilidad entre 12 y 18 horas. Hace poco se ha elaborado un método para enfriarlo, sin llegar a la congelación, que amplía el plazo hasta las 27 horas. Aun así, no basta para que se autorrepare si está dañado, explica Clavien.

La nueva máquina gana un tiempo crucial al imitar atributos clave de nuestro organismo. Bombea sangre con una presión y un contenido de oxígeno rigurosamente controlados, en un proceso llamado perfusión. Suministra una solución glucosada que aporta energía a los eritrocitos que circulan por el hígado y también inyecta insulina y glucagón, las hormonas encargadas de controlar la concentración de glucosa. Con un dializador se eliminan los desechos y se mantiene el equilibrio electrolítico. Y, por último, un globo hinchable situado debajo del órgano simula el movimiento del diafragma durante la respiración, que impide el daño que la presión constante causaría en los tejidos hepáticos.

El aparato ha sido refinado y puesto a prueba con hígados porcinos, antes de pasar a los humanos. Se han podido conservar ocho hígados de cerdo en buen estado durante una semana, de los cuales tres se trasplantaron con éxito a cerdos vivos, que sobrevivieron. Después del trasplante, los hígados perfundidos mostraron niveles de daño equiparables a los de los cinco que habían permanecido algunas horas en hielo antes de ser trasplantados.

A continuación, el equipo sometió a prueba la máquina con 10 hígados humanos que varios centros de trasplante ­europeos habían rechazado por su mal estado. El daño hepático se valora mediante el aumento de ciertas proteínas englobadas en la denominación «patrones moleculares asociados a daño» (DAMP, por sus siglas en inglés); tras su paso por la máquina, seis de los diez hígados del experimento mostraron un descenso en las DAMP y en otros signos de deterioro. «Ahora podremos destinar al trasplante algunos hígados dañados sin poner en riesgo a los receptores», asegura Clavien. Él y sus colaboradores describieron su trabajo el pasado enero en Nature Biotechnology.

«Es un estudio de factura impecable», asegura Korkut Uygun, cirujano y bioingeniero en la Escuela de Medicina de Harvard que no ha participado en la investigación. En su opinión, el principal inconveniente del estudio estriba en que solo el 60 por ciento de los órganos permanecieron estables al cabo de una semana en la máquina; si fueran hígados sanos, «un índice de fracaso del 40 por ciento no sería aceptable en el ámbito de los trasplantes». Tampoco le convence que la máquina propicie la regeneración del hígado, frente a la mera conservación. «La regeneración es compleja. Las posibilidades son increíbles, pero necesitamos más tiempo para verificarlo.»

Según Stefan Schneeberger, jefe de cirugía y trasplante hepatobiliar en la Universidad de Medicina de Innsbruck, la trascendencia de los nuevos hallazgos se resume en una palabra: tiempo. «Es el primer ejemplo de una técnica que conserva un órgano durante una semana. Supone todo un hito», opina Schneeberger, que no ha participado en el estudio. Afirma que no existen muchas pruebas de que la máquina mejore la calidad de los órganos y que la «regeneración» real probablemente quede lejos todavía, aunque sigue siendo el objetivo final.

Si bien los resultados son esperanzadores, sus creadores aún no han demostrado que los hígados conservados mantengan su funcionalidad durante mucho tiempo. El paso siguiente consiste en realizar experimentos de supervivencia del trasplante en animales de gran talla, según Schneeberger. Si culminan con éxito, la cantidad de hígados aptos para el trasplante aumentará para los pacientes de baja prioridad en las listas de espera, cosa que, según Clavien, podría suceder este mismo año. Añade que en teoría en el futuro la nueva máquina podría servir para conservar otros órganos, como el corazón o los riñones.

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.