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Cómo trascender la vida natural

Orígenes, evolución y retos de la vida artificial y la biología sintética.

GETTY IMAGES/DEVRIMB/ISTOCK

Además de otras muchas incertidumbres y complejidades conceptuales, al reflexionar sobre el fenómeno de la vida se da una paradójica circunstancia. Por un lado, no hay nada que nos parezca más natural. Pero, por otro, la humanidad siempre ha ambicionado reproducir la vida de forma artificial. Ahí está, para atestiguarlo, la larga lista de autómatas, o la aún más larga historia de mitos (Golem, Prometeo...) y creaciones literarias (Frankenstein, el Dr. Moreau...).

Asimismo, no hay nada más sencillo que crear vida de modo natural. Lo hacen constantemente, de forma espontánea, organismos de cualquier nivel de complejidad. Sin embargo, resulta increíblemente difícil, por no decir imposible hasta el momento, replicar la vida de manera artificial, es decir, producir seres vivos por medios y vías diferentes a las de la reproducción biológica, sea en el laboratorio, el taller o el ordenador.

Esta paradoja alimenta gran parte de las motivaciones de lo que podemos denominar ampliación de la biología, y que se está produciendo en tres direcciones: desde dentro de la propia biología, desde la exobiología y desde la vida artificial.

Desde la biología se intenta originar vida mediante diversas técnicas de síntesis bioquímica (in vitro). Esta expansión, que tiene ya una tradición de décadas, abarca tanto los estudios sobre el origen de la vida como los avances de la biotecnología. La biología sintética, que ha recibido un fuerte impulso en los últimos años, se inserta aquí. La exobiología, por su parte, ofrece un encuadre disciplinar contemporáneo a la tradicional búsqueda de vida extraterrestre. La vida artificial, por último, explora la posibilidad de generar vida sobre nuevos materiales, y se caracteriza por desarrollar simulaciones computacionales y nuevas formas de robótica.

Las tres expansiones comparten un núcleo común: todas ellas implican una ampliación teórica, en forma de avance conceptual, de lo que entendemos por vida. Las tres exigen que redefinamos el propio concepto, más allá de la visión tradicional.

No obstante, utilizan metodologías y enfoques radicalmente distintos. La exobiología se sirve de sondas espaciales u otros instrumentos de exploración para identificar, fuera de la Tierra, buenos candidatos a ser llamados seres vivos. La síntesis bioquímica, por su parte, y las diversas biotecnologías, junto a la biología sintética, tratan de re-crear sistemas vivos a partir de los ya existentes. Y, por último, la vida artificial, sea en sus vertientes computacional o robótica, aspira a la creación de nuevas formas de vida, o bien de nuevas entidades similares a las vivas.

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