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El camino hacia la electrodinámica de Maxwell

El valor (científico) de la amistad.

JAMES CLERK MAXWELL, 1831-1879 [GRABADO DE G. J. STODART (1881) A PARTIR DE UNA FOTOGRAFÍA DE JOHN FERGUS. COLECCIÓN WELLCOME/CC BY 4.0]

James Clerk Maxwell (1831-1879) es uno de los grandes científicos de la historia. En física, es posible argumentar que únicamente Isaac Newton y Albert Einstein le preceden en una hipotética escala de excelencia. El mismo Einstein reconoció la importancia de algunas de las aportaciones de Maxwell en un libro que celebraba el centenario de su nacimiento: «Se produce entonces [mediados del siglo XIX] el gran cambio, que para siempre estará asociado a los nombres de Faraday, Maxwell y Hertz. En esta revolución, la parte del león corresponde a Maxwell. Demostró que el conjunto de lo que por entonces era conocido acerca de la luz y de los fenómenos electromagnéticos se podía expresar mediante su famoso doble sistema de ecuaciones en derivadas parciales, en las que los campos eléctrico y magnético aparecen como las variables dependientes».

Maxwell nació en Edimburgo, en el seno de una familia acomodada. En su momento, heredó una gran finca, Glenair, al suroeste de Escocia. Aunque estudió derecho, el principal interés de su padre, John Clerk Maxwell, era la tecnología. Sin embargo, no fue a su progenitor a quien James debió sus primeras enseñanzas: durante sus primeros ocho años de vida la mayor parte de la educación que recibió procedió de su madre, Frances Cay, quien en 1839 desgraciadamente murió de cáncer, la misma enfermedad de la que fallecería su hijo, cuarenta años más tarde.

 

Estudios universitarios

En noviembre de 1842 Maxwell comenzó sus estudios formales en la Academia de Edimburgo. Allí encontró algunos condiscípulos que se convirtieron en sus amigos para toda la vida. Uno de ellos fue Peter G. Tait (1831-1901), que llegó a ser catedrático de «filosofía natural» (el nombre con el que todavía se designaba en el Reino Unido a la física) en la Universidad de Edimburgo. A la amistad que mantuvo con Tait se sumó la de William Thomson (lord Kelvin a partir de 1892), catedrático en Glasgow y una de las figuras más notables de la física y la tecnología del siglo XIX. Los tres mantuvieron frecuentes intercambios epistolares. En sus cartas, Thomson y Tait firmaban como, respectivamente, T y T’, y Maxwell como dp/dt, puesto que en uno de los libros de Tait (Sketch of thermodynamics, 1868) la segunda ley de la termodinámica se escribía con las iniciales de Maxwell: dp/dt=JCM (donde J denotaba el equivalente mecánico del calor, C la función de Carnot y M el calor absorbido por unidad de volumen, manteniendo constante la temperatura).

Durante los cinco años que pasó en la Academia de Edimburgo, Maxwell dio muestras de su inteligencia: a la edad de quince años escribió su primer artículo científico, un trabajo sobre la geometría de curvas cónicas. En noviembre de 1847 entró en la Universidad de Edimburgo, donde siguió los tres primeros cursos de una carrera que constaba de cuatro. Esto quiere decir que no completó sus estudios y que, por consiguiente, no obtuvo ningún título. Semejante comportamiento ni fue involuntario, ni era infrecuente: se trataba de una maniobra habitual para poder estudiar en la más prestigiosa en ciencia de las universidades británicas de la época, la de Cambridge, que no admitía como alumnos a quienes ya poseyesen un título universitario.

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