Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

El conflicto de los fármacos antiamiloideos

Una de las piedras angulares del tratamiento contra el alzhéimer comienza a resquebrajarse.

GALEN DARA

En marzo de 2019, el gigante biotecnológico Biogen suspendió dos grandes ensayos de su medicamento experimental para el alzhéimer, el aducanumab, porque no parecía mejorar la memoria de los pacientes. Meses después, en un giro inesperado, la empresa y su socio, la farmacéutica japonesa Eisai, comunicaron su intención de solicitar la autorización de comercialización a la Agencia Federal de Fármacos y Alimentos de EE.UU. (FDA). Biogen explicó que un nuevo análisis había revelado beneficios en los participantes de un ensayo que habían recibido las dosis más altas del biofármaco, que disuelve los aglomerados de amiloide beta. Estos titubeos y los repetidos fracasos de otros muchos fármacos antiamiloideos dividen a los expertos sobre si impedir la acumulación de esta sustancia, que durante tanto tiempo ha sido considerada la mejor diana terapéutica del alzhéimer, sigue siendo una estrategia acertada.

Algunos de los que ponen en entredicho la hipótesis del amiloide son los mismos que la plantearon en su día. «Diría que tiene cimientos, pero hay que apuntalarla», opina John Hardy, uno de los autores de los estudios genéticos que dieron pie a ella hace más de dos décadas. Según este genetista, que dirige un programa de neurociencia molecular en el Instituto de Neurología del Colegio Universitario de Londres, «el [concepto] que esbozamos en 1998 peca de excesivamente simplista. Quedaban muchos interrogantes y pensábamos que se resolverían en un par de años. Y 20años después siguen sin respuesta». En cambio, otros expertos aún sostienen que la hipótesis es una explicación convincente y que los tratamientos dirigidos contra la proteína van por el buen camino.

El amiloide beta se forma tras la fragmentación enzimática de la proteína precursora de amiloide (APP) por las secretasas b y g. En condiciones normales, los fragmentos se descomponen aún más, pero en los enfermos de alzhéimer esta sustancia se acumula alrededor de las neuronas, en cuyo interior se forman ovillos de otra proteína, la tau. Puesto que estas alteraciones conducen a la larga a la muerte neuronal y a la degeneración cerebral, se señaló al amiloide beta como una de las causas. Además, los afectados por cierta forma hereditaria de alzhéimer presentan mutaciones en uno de los tres genes que codifican la APP y en dos componentes de la secretasa g llamados presenilinas. Sus neuronas tienen dificultades para deshacerse del amiloide beta. Otros indicios se hallaron en personas con síndrome de Down, que nacen con una copia adicional del cromosoma 21 (portador del gen de la APP) y, por tanto, producen la proteína en mayor cantidad. Tienen también un alto riesgo de sufrir demencia a los 50 años. A la vista de estos descubrimientos, se dedujo que el fallo del mecanismo de eliminación del amiloide era el culpable de la enfermedad.

Pero los reiterados fracasos han llevado a algunos a replantear la eficacia de los tratamientos dirigidos exclusivamente contra esa diana. El amiloide beta suele acumularse durante años antes de que aparezcan los síntomas y su presencia no siempre es sinónimo de enfermedad. En febrero, dos fármacos antiamiloideos (el solanezumab de Eli Lilly y el gantenerumab de Roche) fracasaron en un ensayo clínico de una forma hereditaria precoz, que se cree directamente relacionada con el metabolismo del amiloide.

Otros artículos del informe especial El futuro de la medicina: Una nueva era para el alzhéimer

Artículo incluido en

Las bases neurobiológicas del alzhéimer

    • Kenneth S. Kosik

Ante nuestra incapacidad para hallar un tratamiento eficaz, ha llegado la hora de reexaminar la biología básica de esta enfermedad. Los avances en cinco áreas fundamentales despiertan nuevas esperanzas.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.