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1 de Abril de 2012
Medicina

El debate del cáncer de próstata

La detección sistemática perjudica más de lo que beneficia porque conlleva la aplicación de tratamientos innecesarios.

BRYAN CHRISTIE

En síntesis

Los estudios demuestran que realizar análisis de sangre para detectar el cáncer de próstata no disminuye de modo significativo la mortalidad.

Cientos de miles de hombres probablemente hayan sufrido efectos secundarios graves como consecuencia de un tratamiento innecesario.

Sin embargo, muchos facultativos y sociedades médicas creen que la detección sistemática en la población salva vidas.

En la mayoría de los casos, realizar pruebas de detección pero aplazar el tratamiento representaría una solución intermedia eficaz.

El otoño pasado, el Grupo de Trabajo de los Servicios Preventivos de EE.UU. dejó caer una bomba al indicar que los hombres sanos deberían dejar de someterse a análisis de sangre sistemáticos para la detección del cáncer de próstata. Se argumentaba que los datos demostraban un escaso o nulo beneficio a largo plazo de la prueba del antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés) en la mayoría de los hombres que carecían de síntomas de la enfermedad. La detección sistemática no estaba salvando vidas. En realidad, estaba exponiendo innecesariamente a centenares de miles de hombres que habían dado positivo a la prueba a complicaciones como impotencia, incontinencia urinaria (tras la eliminación quirúrgica de la próstata) y hemorragia rectal (a causa de la radioterapia). De hecho, el grupo de trabajo estimó que, debido a la prueba del PSA, desde 1985 se había tratado a más de un millón de hombres que de otro modo no se habrían sometido a ningún tratamiento. De ellos, al menos 5000 fallecieron poco después; otros 300.000 sufrieron impotencia, incontinencia o ambos trastornos. Pero en lugar de recibir elogios por intentar salvar a más hombres de un destino similar, el anuncio despertó la indignación y las réplicas de varios grupos de profesionales médicos, entre ellos la Asociación Americana de Urología.

La controversia no es nueva. Los expertos han debatido durante mucho tiempo acerca de la utilidad de la prueba del PSA, pero hasta ahora, el peso de la opinión en EE.UU. se inclinaba a favor de realizarla. Sin embargo, como oncólogo especializado en cáncer de próstata, estoy de acuerdo con la valoración que hizo el grupo de trabajo. La mayoría de las personas ajenas a la comunidad médica no se percatan de la escasa solidez de los datos a favor de la detección sistemática. (No obstante, hay que tener en cuenta que la prueba del PSA todavía proporciona una valiosa información después de que se haya diagnosticado un cáncer de próstata.) La población tampoco es consciente de la elevada frecuencia de las complicaciones, incluso de ciertos tratamientos que los defensores anuncian como los más avanzados.

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