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1 de Abril de 2012
Medioambiente

Perfeccionar la fotosíntesis

Los científicos esperan producir biocombustibles económicamente rentables modificando la forma en que las plantas convierten la luz solar en energía química.
WIKIMEDIA COMMONS_DOMINIO PÚBLICO
Durante años, los investigadores han intentado descubrir las mejores formas de conseguir que las plantas produzcan biocombustibles. Sin embargo, existe un gran problema: la fotosíntesis, el proceso mediante el cual las plantas convierten la luz solar en energía química almacenada, es muy poco eficiente. Las plantas solo transforman entre un uno y un tres por ciento de la luz solar en hidratos de carbono. Esta es una de las razones por las que es necesario destinar tanto terreno al cultivo de maíz para obtener etanol, por citar una de las ideas poco afortunadas para conseguir biocombustibles. Aun así, las plantas ofrecen muchas ventajas: absorben el dióxido de carbono a bajas concentraciones directamente de la atmósfera y cada célula vegetal puede repararse a sí misma cuando sufre daños.
Se han emprendido nuevos esfuerzos para mejorar la fotosíntesis y ayudar a la humanidad a conseguir combustibles más ecológicos. Hasta el momento, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada sobre la Energía (ARPA-e) ha financiado diez de tales proyectos. La mayoría recurren a la ingeniería genética para modificar ligeramente el manual de instrucciones del ADN de la planta a fin de fomentar el crecimiento, sintetizar pigmentos u obtener otros beneficios. La mayor subvención, de más de seis millones de dólares, se concedió a la Universidad de Florida por un proyecto para alterar pinos con el propósito de que fabriquen más trementina, un posible combustible. Otro proyecto, dirigido por Arcadia Biosciences, una empresa con base en Davis, California, pretende conseguir que algunas gramíneas de rápido crecimiento, como el pasto varilla, produzcan aceite vegetal por primera vez en la historia.
En el futuro, los científicos podrían crear una planta de color negro que absorbería toda la luz incidente o una planta que utilizaría distintas longitudes de onda de luz para las diversas etapas de la fotosíntesis, ya que actualmente las plantas emplean las mismas longitudes de onda para todo. Una planta desarrollada mediante ingeniería genética para producir biocombustibles podría incluso tener hojas de menor tamaño, reduciendo así la energía consumida para su propio crecimiento, o podría dejar de almacenar energía en forma de azúcar, transformándola en lugar de ello en una molécula de hidrocarburo que pudiera ser utilizada como combustible.
El programa de investigación para el desarrollo mediante bioingeniería de plantas que sustituyan el petróleo (PETRO, por sus siglas en inglés) también tendrá que enfrentarse a los problemas que suponen la cada vez mayor escasez de agua de riego y el escepticismo de la opinión pública con respecto a los vegetales genéticamente modificados. También deberá afrontar la competencia que suponen los esfuerzos por reemplazar totalmente la fotosíntesis, como el programa de electrocombustibles de la propia ARPA-e, que intenta conseguir que algunos microorganismos produzcan hidrocarburos, o las iniciativas destinadas a la fabricación de hojas artificiales que utilicen la electricidad de células solares para dividir las moléculas de agua en oxígeno e hidrógeno para su uso como combustible. Parece que, para las plantas, ya no basta con ser verdes.

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