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1 de Abril de 2012
Técnica

Un espectrómetro para detectar terremotos... y la intolerancia a la lactosa

En los años veinte del siglo pasado, Chandrasekhara V. Raman descubrió que parte de la luz que atraviesa un medio excita sus moléculas.
CARNEGIE I./NASA
En los años veinte del siglo pasado, Chandrasekhara V. Raman descubrió que parte de la luz que atraviesa un medio excita sus moléculas y, después, es dispersada con una longitud de onda distinta de aquella con la que incidió, un cambio que constituye la «huella dactilar» del material. Aunque hoy los espectrómetros Raman se emplean con todo tipo de fines, suelen ser caros y voluminosos. Ahora, un equipo dirigido por Manfred Fink, de la Universidad de Texas en Austin, está desarrollando un modelo más barato y de menor tamaño, el cual podría desde mejorar la detección de terremotos hasta reducir el coste de algunas pruebas médicas.
Con el tamaño de una maleta, el dispositivo de Fink no mide todo el espectro luminoso, sino únicamente la región que incluye el patrón de una molécula diana. El aparato, bautizado como espectrómetro Raman analítico no dispersivo, contiene un pequeño diodo láser cuya luz rebota entre dos espejos cóncavos, lo que aumenta su potencia. Esta amplificación incrementa también la sensibilidad del dispositivo, que puede detectar impurezas con una precisión de una parte entre mil millones.
Una posible aplicación consistiría en emplear el ingenio junto con sismógrafos; algo que podría servir para predecir terremotos incluso con 45 minutos de antelación. Por lo general, los sismógrafos encuentran dificultades para distinguir los temblores sísmicos de aquellos con un origen distinto, como los que provocan las labores de construcción. Un espectrómetro, en cambio, detectaría fluctuaciones anómalas en los gases que, en los momentos de actividad sísmica, desprenden los manantiales termales y las fisuras oceánicas.
Otros expertos buscan aplicaciones médicas. Shirish Barve, gastroenterólogo de la Universidad de Louisville, investiga la posibilidad de detectar y estudiar enfermedades hepáticas mediante el análisis del aliento de los pacientes. Fink, por su parte, cree que el aparato podría emplearse para detectar en los recién nacidos la intolerancia a la lactosa.

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