Glaciares del Kilimanjaro

El casquete de hielo del Kibo retrocede por efecto de la radiación solar.

El deshielo de un glaciar es uno de los símbolos del cambio climático global. Aunque el aumento de las temperaturas puede afectar a la vegetación, los cambios correspondientes en el paisaje no suelen resaltar a la vista. Por el contrario, un glaciar imponente reducido a una fracción de su extensión representa una prueba inequívoca de que el clima modela el aspecto del planeta. A los espectadores del documental "Una verdad incómoda" se les ilustra con pares de fotos del antes y el después de glaciares que están desapareciendo. Por si eso no fuera suficiente, las huellas que el retroceso de estos erosionadores de montañas gigantes deja atrás dan testimonio de su impotencia ante algo tan insustancial como el aire cálido.
Sin embargo, la opinión más extendida --y en general, correcta-- de que los glaciares desaparecen a causa de los efectos del calentamiento pasa por alto los procesos físicos responsables de su desaparición. De hecho, el calentamiento no explica el comportamiento de los glaciares y del casquete de hielo del macizo africano del Kilimanjaro, sólo 3 grados al sur del ecuador, ni de otros glaciares tropicales de menor extensión.

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