Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Octubre de 2007
Neurología

Las ventanas de la mente

Considerados antaño meros tics nerviosos, ciertos movimientos inconscientes de los ojos son en buena medida responsables de nuestra capacidad de ver. Estos movimientos minúsculos podrían incluso revelar pensamientos subliminales.

JENS NIETH/ZEFA/CORBIS (FOTOGRAFÍA); JEN CHRISTIANSEN (MONTAJE)

En síntesis

Cuando los ojos se fijan en un objeto, continúan saltando y temblando de forma imperceptible. Este fenómeno resulta decisivo para la visión.

Los movimientos de fijación visual de mayor tamaño y velocidad son los llamados movimientos microsacádicos. Según se ha comprobado, estos producen visibilidad cuando las personas fijan la mirada.

Los movimientos microsacádicos también pueden arrojar luz sobre los pensamientos subliminales de las personas: su dirección se halla sesgada hacia los objetos que nos atraen de forma inconsciente.

Mientras lee esta página, sus ojos se mueven rápidamente de izquierda a derecha en pequeños saltos, puestas en su foco una palabra tras otra. Cuando usted observa el rostro de una persona, sus ojos van, también, de aquí para allá, descansando momentáneamente en un ojo, el otro ojo, la nariz, la boca y otras facciones. Con un poco de introspección, usted puede detectar esa flexión frecuente de los músculos de sus ojos mientras inspecciona una página, rostro o escena.

Pero estos movimientos amplios y voluntarios de los ojos, movimientos sacádicos, constituyen solo una parte pequeña del ejercicio diario que realizan los músculos oculares. Sus ojos nunca dejan de moverse, ni siquiera cuando parecen fijos en la nariz de una persona o en un velero que navega por el horizonte. Cuando los ojos se fijan en algo, lo que hacen durante el 80 por ciento del tiempo que permanecemos despiertos, siguen en realidad saltando y tremolando imperceptiblemente. Y lo hacen de una manera que resulta crítica para la visión. Si usted pudiese detener tales movimientos minúsculos cuando fija la mirada, desaparecerían de su vista las escenas estáticas.

Pero hasta fecha reciente los científicos no habían reparado en la importancia de tales movimientos de «fijación» visual. A lo largo de cincuenta años se vino debatiendo si los movimientos involuntarios de fijación visual de mayor tamaño, los movimientos microsacádicos, cumplían alguna función. Hubo incluso quien sostuvo que los movimientos microsacádicos podrían perjudicar la visión, haciéndola más borrosa. Pero el trabajo de uno de los autores (Martinez-Conde) en el Instituto Barrow de Neurología en Phoenix, Arizona, ha aportado el argumento más convincente de que este minúsculo deambular de los ojos separa la visión de la ceguera cuando una persona observa un mundo estacionario.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.