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1 de Noviembre de 2019
Medicina

Prever los ataques de epilepsia

Ciertas moléculas en la sangre advertirían de las crisis con horas de antelación.

Actividad desatada por la epilepsia en el encéfalo, revelada por una resonancia magnética. [SCIENCE SOURCE]

En el mundo hay más de 50 millones de personas que sufren epilepsia. Uno de los peores aspectos es su imprevisibilidad: el afectado rara vez sabe en qué momento sobrevendrá una crisis.

La bióloga molecular Marion Hogg, de FutureNeuro, un instituto de investigación alojado en el Real Colegio de Cirugía de Irlanda, y sus colaboradores han descubierto que la concentración sanguínea de ciertas moléculas varía antes y después de los ataques. Este descubrimiento puede conducir a un análisis de sangre que valore la inminencia de una crisis, de modo que el paciente prevenido pueda tomar un antiepiléptico de acción rápida. Publicado en julio en Journal of Clinical Investigation, el estudio incluso podría brindar pistas sobre las causas de este trastorno neurológico.

Al analizar muestras de plasma sanguíneo de personas epilépticas, el equipo ha descubierto que ciertos fragmentos del ARN de transferencia (ARNt, molécula que interviene en la traducción del ARN mensajero en proteínas) parece repuntar horas antes de la crisis para retornar después de ella a la normalidad. Tales fragmentos aparecen cuando una serie de enzimas trocean los ARNt como respuesta al estrés, posiblemente desatado por el aumento de la actividad del encéfalo que precede al ataque.

El neurólogo Mark Cook, del Hospital St. Vincent de Melbourne, ajeno al estudio, afirma que las fluctuaciones del ARNt podrían obedecer a un ritmo biológico interno. «En los adultos con epilepsia crónica observamos ciclos de 7, 28 o 40 días. Esos patrones controlan la excitabilidad del encéfalo y hacen que el paciente sea más o menos propenso a las crisis», explica. «Los nuevos hallazgos podrían mejorar, en última instancia, nuestro conocimiento acerca de las causas de la epilepsia. No sabemos qué controla los ciclos, pero los datos pueden indicarnos que existen genes reguladores que generarían esos fragmentos y permitirían predecir las crisis. Es muy interesante porque no solo revela algo sobre la epilepsia, sino sobre el funcionamiento del cerebro.»

El grupo de Cook ya había logrado pronosticar las crisis epilépticas monitorizando la actividad encefálica, pero el procedimiento exige pasar por el quirófano. Los investigadores de FutureNeuro trabajan ahora en un detector capaz de analizar la gota de sangre que brota del dedo con una leve punción, como un glucosímetro. El análisis experimental exige un volumen relativamente grande de plasma sanguíneo, por lo que una de las prioridades es diseñar un aparato que funcione con volúmenes pequeños y sangre entera. «Prevemos que estará disponible para los pacientes en un plazo de cinco años», afirma Hogg.

La anticipación mejoraría notablemente la vida cotidiana de los epilépticos. «Si tienen indicios de que pueden sufrir un ataque, quizá no vayan a trabajar ese día, ni se pondrán al volante, ni irán a nadar», afirma. Y aunque algunos antiepilépticos son de acción rápida, la mayoría solo sirve para el control crónico, y casi un tercio de los pacientes no responde a ellos. Cook afirma que la predicción fiable de las crisis fomentará el desarrollo de fármacos de acción inmediata, lo que a su vez podría redundar en menos efectos secundarios que la toma diaria.

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