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1 de Marzo de 2014
Psicología

La mente inconsciente

Impulsos y deseos inconscientes impelen nuestro pensamiento en formas que Freud no imaginaba.

TIM BOWER

En síntesis

Cuando decidimos sobre una votación, una compra, el lugar donde ir de vacaciones y un sinfín de otras cuestiones sobre nuestra vida, a menudo empleamos poco el pensamiento consciente.

Hay buenas razones para que intervengan procesos inconscientes a la hora de deliberar y planificar nuestras acciones. Los juicios automáticos resultan esenciales para evitar peligros inminentes, como ser atropellado por un coche.

Las conductas regidas por el inconsciente no se limitan a mirar a ambos lados antes de cruzar la calle. Gran parte de nuestro comportamiento con otros depende de actitudes adquiridas que subyacen a nuestra consciencia.

Sigmund Freud reflexionó a lo largo de toda su carrera sobre la importancia del inconsciente. Los nuevos estudios ofrecen una visión más pragmática sobre nuestra relación con un superior o el cónyuge.

Al tratar de entender cómo funciona nuestra mente, los psicólogos llegan con frecuencia a una conclusión asombrosa a primera vista: las personas tomamos decisiones sin pensárnoslas mucho; o, mejor dicho, antes de haberlas pensado conscientemente. Cuando decidimos qué votar, comprar, adónde ir de vacaciones y un sinfín de otras cuestiones, los pensamientos inconscientes suelen desempeñar un papel importante. Investigaciones recientes han arrojado luz sobre la profunda influencia de nuestra mente inconsciente en las interacciones del día a día.

Uno de los estudios más renombrados que ilustran el poder del inconsciente se centró en el proceso de decisión sobre la aptitud de una serie de aspirantes a un cargo público. En una votación simulada, un grupo de personas dispuso de una fracción de segundo para examinar las fotografías, tomadas de Internet, de candidatos al Gobierno y Senado de los EE.UU. no pertenecientes al estado de los probandos. A continuación, se les pedía que valorasen a los candidatos basándose en los breves atisbos de cada foto. Curiosamente, este sondeo predijo con bastante exactitud las preferencias de los votantes auténticos en los estados donde se presentaban los candidatos. Las apreciaciones sobre la aptitud, realizadas a partir de la fugaz visión de los rostros de los candidatos, pronosticaron correctamente el resultado de dos de las tres elecciones en cuestión.

El estudio sobre la influencia del inconsciente en nuestros pensamientos lleva ocupando a los científicos más de cien años. La extensa obra de Sigmund Freud (1856-1939) destacaba la consciencia como sede de los pensamientos y emociones racionales, siendo el inconsciente guarida de lo irracional. Pero en la psicología cognitiva contemporánea, la concepción freudiana del mundo ha sido remodelada hacia una dinámica psicológica menos polarizada. Parece ser que ambos tipos de procesos mentales facilitan la adaptación de nuestra especie a las cambiantes exigencias del entorno; una especie que ha sobrevivido sirviéndose de su capacidad mental para cazar un mastodonte en la Edad de Piedra, hacer frente a las justas medievales y, ya en este milenio, especular en el mundo financiero.

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