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1 de Marzo de 2014
Mecánica de fluidos

Muros de agua

Lo mismo que otros fenómenos caóticos, las corrientes oceánicas suelen considerarse inherentemente impredecibles. Nuevas herramientas matemáticas permiten abordar su intrincado comportamiento.

ANDREW BANNECKER

En síntesis

Los fluidos constituyen el ejemplo por antonomasia de sistema caótico. En ellos, una pequeña alteración de las condiciones iniciales puede cambiar radicalmente su comportamiento futuro. Esa propiedad hace que, en la práctica, resulte imposible realizar predicciones a largo plazo.

Durante los últimos años se ha observado que ciertos fluidos desarrollan en su seno configuraciones relativamente estables, denominadas estructuras coherentes lagrangianas, o barreras de transporte: líneas invisibles que separan los regímenes de circulación de un fluido.

Una mayor comprensión de tales estructuras facilitaría las labores de búsqueda y limpieza tras un naufragio o un derrame de petróleo. También permitiría entender mejor otros fenómenos relacionados con fluidos turbulentos, como la circulación sanguínea o el tiempo meteorológico.

En verano de 2010, el golfo de México se vio afectado por un sobrecogedor derrame de petróleo. A medida que el crudo brotaba de la plataforma Deepwater Horizon, instalada por la compañía BP en aguas de Luisiana, los turistas comenzaron a abandonar en masa toda la costa, convencidos de que la marea negra se aproximaba a la orilla o lo haría de inmediato. En localidades tan alejadas como Fort Myers y Cayo Largo, en Florida, las playas quedaron desiertas y la ocupación hotelera cayó en picado.

En realidad, la situación nunca llegó a ser tan desesperada, sobre todo en la costa oeste de Florida. Durante el tiempo que duró el derrame, una barrera invisible protegió aquella zona del avance del crudo e impidió su propagación hacia el este. Aquel obstáculo no era ningún cuerpo sólido, sino un muro de agua que se desplazaba poco a poco conforme lo hacían las corrientes oceánicas. A pesar de estar formado por agua, aquella barrera se mostró tan efectiva como cualquier malecón o estructura de contención.

Conocidas como «barreras de transporte», tales estructuras pueden considerarse el equivalente marítimo de las divisorias continentales. Separan el agua que circula en un sentido de la que avanza en el opuesto. Al igual que un mapa de carreteras, que nos informa sobre el flujo del tráfico, las barreras de transporte restablecen una medida de orden en un océano por lo demás caótico e impredecible.

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