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1 de Marzo de 2014
Nanotecnología

Nanomedicamentos contra el cáncer

Debido a su afinidad por las células malignas, conllevan una menor toxicidad.

M.a VICTORIA LOZANO Y MARTA ALONSO

El cáncer, uno de los principales problemas de salud pública en el mundo, afecta de forma indiscriminada a personas de todas las edades. Resulta esencial, por tanto, continuar investigando nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento. Con frecuencia, los fármacos utilizados en quimioterapia presentan graves efectos secundarios debido a su biodistribución inadecuada y a su limitada capacidad para alcanzar el foco del tumor. Este aspecto se ha visto mejorado de forma notable con la incorporación de la nanotecnología.

La nanotecnología aplicada a la medicina consiste en la asociación de fármacos a estructuras biodegradables de tamaño nanométrico (un millón de veces menor que un milímetro). Estas funcionan como «vehículos» que transportan el medicamento, con lo que se logra una «quimioterapia dirigida» que alcanza preferentemente a las células tumorales. Ello supone un progreso con respecto a la quimioterapia tradicional, ya que aumenta la eficacia de los tratamientos y reduce su toxicidad, lo que mejora la calidad de vida de los pacientes. Estos avances son ya una realidad, puesto que hoy en día disponemos de más de una decena de tratamientos del cáncer basados en la nanotecnología. Como ejemplos podríamos destacar el Doxil®, indicado en el tratamiento del cáncer de ovario o del mieloma múltiple, y el Abraxane®, indicado en el tratamiento del cáncer de mama metastásico o cáncer de pulmón no microcítico.

La investigación integrada y multidisciplinar constituye un elemento clave en el desarrollo de nuevas terapias oncológicas. La colaboración entre el grupo de investigación en nanobiofármacos de la Universidad de Santiago de Compostela y el servicio de oncología médica del Hospital Clínico Universitario de la misma ciudad está logrando avances prometedores en este ámbito. La identificación de moléculas características de las células tumorales ha hecho posible el etiquetado de estas últimas, lo que ha permitido diseñar nanosistemas capaces de reconocer selectivamente la etiqueta de la población maligna y distribuir en ella el medicamento.

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