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Actualidad científica

  • 17/10/2018 - astronomía

    Pero ¿cómo se forman realmente los planetas?

    Como un coche que pesa el doble que el acero con que lo hicieron, los exoplanetas tienen una masa mucho mayor que el material del que surgen. Este nuevo hallazgo pone en entredicho las teorías de la formación planetaria.

  • 17/10/2018 - Comportamiento

    Por qué vivir en pareja engorda

    Los hábitos comunes que se adquieren durante la convivencia son los responsables del aumento de peso.

  • 16/10/2018 - astronomía

    Grandes penitentes de Europa

    Recuerdan a los nazarenos de una procesión, con sus ropas blancas y sus capirotes. Son unas agudas cuchillas de hielo que se juntan a cientos en neveros o campos de hielo. Y no las hay solo en la Tierra.

  • 16/10/2018 - Nutrición

    Aquello que comemos puede afectar a nuestros bisnietos

    En ratones, la sobrealimentación de los progenitores promovería la aparición de conductas de drogadicción e induciría cambios metabólicos característicos de la obesidad en sus descendientes. Los efectos se observarían a lo largo de tres generaciones.

  • 15/10/2018 - Astronomía

    El telescopio Hubble deja de tomar datos tras un fallo mecánico

    Un problema en uno de los giroscopios ha obligado a suspender temporalmente las operaciones del veterano observatorio espacial.

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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2014Nº 450

Tecnología

Una red global de computación para el LHC

El descubrimiento del bosón de Higgs fue posible gracias a una innovadora infraestructura de computación distribuida. Su extensión a otras disciplinas promete revolucionar la manera de hacer ciencia.

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El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN es el instrumento científico más complejo jamás construido. Con él los físicos esperan profundizar en las leyes que rigen la naturaleza a escala microscópica, las partículas elementales y sus interacciones. Para estudiar los componentes más pequeños del universo ha sido necesario erigir un experimento descomunal: el LHC consta de un anillo subterráneo de casi treinta kilómetros de longitud en el que operan cuatro detectores de partículas, cada uno del tamaño de un edificio de varias plantas. La escala de energías que puede explorar el LHC no había sido alcanzada antes por ningún otro acelerador. Ello hizo posible que, en 2012, se descubriese la última pieza que faltaba para completar el modelo estándar de la física de partículas: el hoy mundialmente famoso bosón de Higgs.

Sin duda, esa recompensa nunca hubiera sido posible sin años de trabajo por parte de los físicos ni sin todos los avances técnicos logrados por los ingenieros. Pero el éxito del LHC se apoya en un tercer pilar que, si bien menos conocido, se ha demostrado tan esencial como los anteriores: su capacidad computacional para administrar y analizar una cantidad de datos sin precedentes en la historia de la ciencia.

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