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TONY CORDOZA, GETTY IMAGES

En los terrenos del aeropuerto internacional John F. Kennedy (JFK), los técnicos de control de fauna mataron 10.123 aves durante 2012. Situado al noreste de la reserva natural Bahía de Jamaica, en el distrito neoyorquino de Queens, el censo de caza del JFK incluye miles de gaviotas, cientos de estorninos y tórtolas, y una minoría de especies más majestuosas, como el águila pescadora y el cernícalo americano. El programa de control de fauna del aeropuerto, que se aplica desde hace tiempo, es uno más de los muchos que velan por evitar las peligrosas y costosas colisiones de aves con las aeronaves en todo el mundo.

En esta situación, las modernas técnicas forenses tal vez tengan algo que decir para poner freno a esa mortandad. Un equipo de investigación australiano afirma que el ADN hallado en los restos de los pájaros siniestrados puede arrojar luz sobre nuevas estrategias para el control de la avifauna en los aeropuertos.

El estudio forense comenzó tras una llamada del personal del aeropuerto de Perth a Michael Bunce, entonces en la Universidad Murdoch. «Tenemos un congelador lleno de pájaros: ¿los querrían?», le preguntaron. Pronto él y sus colaboradores contaron con 77 cadáveres de aves y se pusieron manos a la obra.

Comenzaron por extraer el contenido digestivo de las aves y secuenciar el ADN de este. En un estudio publicado el año pasado en Investigative Genetics señalaban que las secuencias génicas halladas pertenecían a especies comunes de ratones, cangrejos de río y saltamontes, así como a plantas gramíneas.

Los análisis genéticos de este tipo podrían informar sobre el tipo de gestión ambiental más adecuada para disuadir a las aves. «¿Qué hacer si los pájaros hallan alimento en la proximidad?», se pregunta Bunce. ¿Hay que controlar las poblaciones de peces de las aguas cercanas, envenenar los roedores o fumigar la zona con insecticidas? En Perth, los resultados de sus investigaciones hicieron que el aeropuerto instalara redes en los cursos de agua para controlar la gambusia, un pez invasor introducido como medio de control de los mosquitos. A su juicio, el estudio ya habrá valido la pena si consigue evitar siquiera una o dos colisiones.

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