Por qué se rompen los objetos

Desde principios de siglo se sabe que los cuerpos se quiebran o deforman en razón de sus enlaces químicos. Se ha dado un paso más y ahora se predice qué tipo de degradación se producirá.
La rotura o deformación de un objeto es un pequeño drama para el común de los mortales. Para mí suele ser todo un acontecimiento. Cuando veo un cristal roto, empiezo a reagrupar los fragmentos e imaginar la evolución de la fractura en sentido inverso. En otras ocasiones me detengo ante un árbol añoso para reconstruir de qué modo su crecimiento ha retorcido la verja de hierro. No abrigo ningún interés perverso por la destrucción, sino que me mueve descubrir cuándo un material se quiebra en seguida (es frágil como el vidrio) y cuándo requiere para ello más energía (es dúctil como el hierro).
La historia de la técnica refleja el aprovechamiento de las posibilidades de estos dos tipos de rotura. El control de la fractura frágil del sílex le franqueó al hombre la entrada en la primera era técnica, la Edad de Piedra, hace 2,5 millones de años. En una fecha más cercana, 5000 años atrás, el descubrimiento de sustancias resistentes a la fractura frágil, como el oro y el cobre, allanó el camino hacia la Edad de los Metales. Los artesanos de la antigüedad hallaron que estos metales dúctiles eran adecuados para fabricar joyas y adornos, con una blandura que permitía su extensión y moldeo. Pero a pesar de que estos materiales absorben grandes cantidades de energía cuando se deforman, su vida es corta si se los utiliza para cortar o raspar.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.