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Evolución, religión y libre albedrío

¿Qué piensan los biólogos sobre el modo en que se relacionan religión y evolución?
Durante el siglo xx se sondeó, mediante tres encuestas, a destacados científicos sobre su posición ante las relaciones entre ciencia y religión. El sociólogo James H. Leuba, del Instituto Bryn Mawr, dirigió la primera en 1914. Encuestó a 400científicos célebres (destacados por la publicación American Men of Science, "Hombres de ciencia estadounidenses", de 1910) sobre la existencia de un "Dios personal" y sobre la inmortalidad o vida después de la muerte. Leuba definió Dios personal como un "Dios a quien uno puede rezar con la esperanza de recibir una respuesta". El 32 por ciento de los encuestados declaró su fe en un Dios personal; el 37 por ciento creía en la inmortalidad.
Leuba repitió el cuestionario, con ligeras variaciones, en 1933. La fe de los científicos en un Dios personal había bajado al 13 por ciento y la creencia en la inmortalidad al 15por ciento. En ambos estudios, la creencia en Dios y en la inmortalidad eran menos comunes entre los biólogos que entre los físicos. La creencia en la inmortalidad había caído al 2 por ciento entre los psicólogos. En 1916, Leuba conjeturó que la creencia en un Dios personal y en la inmortalidad seguiría reduciéndose entre los científicos prominentes; así lo corroboró en su encuesta de 1933. Asimismo, predijo que, en un futuro remoto, las cifras caerían más todavía.

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