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GETTY IMAGES/URUPONG/ISTOCK

El artículo «Una nueva ciencia de la movilidad urbana» [por Aleix Bassolas, Mattia Mazzoli y José Javier Ramasco; Investigación y Ciencia, septiembre de 2020] propone un modelo basado en una teoría de campos para describir los desplazamientos urbanos. En dicho modelo el campo en cuestión viene dado por los desplazamientos de los habitantes. Sin embargo, los campos físicos, como el asociado al movimiento del agua en un río, son continuos, mientras que una persona que se desplaza hace constantes paradas (en un semáforo, al esperar un medio de transporte, etcétera). ¿Cómo pueden entenderse tales paradas recurriendo a la analogía de un campo físico?

Por otro lado, el modelo solo considera los desplazamientos del domicilio al trabajo. ¿Se han tenido en cuenta también los desplazamientos de vuelta? ¿Cómo afecta a la validez del modelo no haber incluido los trayectos de fin de semana o durante las vacaciones?

J. M. Solana
Villalba, Madrid


RESPONDE RAMASCO: Más que un modelo, el trabajo muestra una nueva forma de ver la movilidad a gran escala mediante la introducción de herramientas matemáticas asociadas a la teoría de campos. Usamos varios modelos generadores de flujos de viajes para comprobar si los resultados empíricos se corresponden con las predicciones teóricas, pero el análisis básico se sustenta en datos, no en modelos.

Es cierto que los campos suelen definirse en el continuo y que suelen comportarse bien frente a cambios de escala. Sin embargo, el ejemplo propuesto por el lector (el agua como fluido) es una buena metáfora de lo que hacemos. Los líquidos están formados por moléculas, las cuales son elementos discretos, al igual que los individuos que definen la movilidad en las ciudades; mientras que los campos, como el de velocidad, se definen sobre elementos de masa (volúmenes pequeños que contienen muchas moléculas). De manera similar, los campos que nosotros usamos se definen sobre poblaciones, no sobre individuos, y caracterizan la movilidad promedio de la población. Lo que haga una molécula o un individuo particular contribuye a la población, pero no cuenta para la definición de los campos.

Los desplazamientos casa-trabajo tienen la particularidad de que se repiten cada día laboral y, por tanto, el tiempo y la distancia desempeñan un papel clave: nadie quiere viajar horas y horas todos los días para ir a trabajar. De hecho, hay una hipótesis sobre el valor del tiempo en el transporte, propuesta por el investigador Cesare Marchetti, la cual postula que intentamos evitar desplazamientos pendulares más largos de una hora. Eso hace que los viajes casa-trabajo, muy comunes, sean también más sencillos de estudiar, pues son más regulares. La introducción de otros tipos de movilidad es algo que estamos estudiando en estos momentos.

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