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1 de Agosto de 2011
Neurociencia

Consciencia artificial

¿Cómo saber que se ha construido un ordenador con capacidad de sentir y percibir? Haciéndole resolver un sencillo rompecabezas.

© ISTOCKPHOTO / Angelika Schwarz

En síntesis

Las conductas inteligentes de los ordenadores se siguen perfeccionando, pero estas máquinas distan mucho de ser conscientes del mundo que las rodea.

Informáticos y neurobiólogos reflexionan sobre una cuestión afín que entraña aspectos técnicos y metafísicos: ¿se podrá determinar si una máquina es verdaderamente consciente?

Alan Turing propuso en 1950 el primer método operacional para definir la inteligencia artificial: una máquina podría considerarse inteligente si, en el curso de una conversación, resultase indistinguible de un interlocutor humano.

Una prueba sencilla, que se puede realizar en casa con esta revista y unas tijeras, permitiría determinar definitivamente si existe ya una máquina consciente.

Los ordenadores se acercan cada vez más a las conductas humanas inteligentes. Prueba de ello es el ordenador Watson, de IBM, que ha vencido a todos los campeones del concurso de televisión estadounidense Jeopardy. No obstante, muchos dudan de que los ordenadores en verdad «vean» una escena repleta de formas y colores a través de sus cámaras, «oigan» una pregunta a través de sus micrófonos o «sientan» (tengan experiencia consciente) como una persona, a pesar de la sobresaliente capacidad de las computadoras para procesar datos a una velocidad sobrehumana.

¿Cómo podríamos saber si una máquina ha adquirido esa cualidad inefable, esto es, el conocimiento consciente? La estrategia que proponemos se basa en la idea de que solo una máquina consciente puede mostrar comprensión subjetiva de si la escena expuesta en una foto ordinaria está «bien» o «mal». Esta facultad de ensamblar un conjunto de datos e integrarlos en una imagen que tenga sentido —por ejemplo, saber que no es razonable que en lo alto de la Torre Eiffel aparezca un elefante equilibrista— define una propiedad esencial de la mente consciente. Pero de momento, ni siquiera una sala repleta de superordenadores puede identificar las cosas razonables o absurdas de una escena.

Conocer los atributos de una máquina consciente nos permitiría no solo entender el funcionamiento de nuestro cerebro, sino también prepararnos para el día, tantas veces contemplado en la literatura de ficción, en que hayamos de convivir con un ser consciente creado por nosotros. De lograrlo, podríamos abordar incluso una de las más profundas cuestiones que han ocupado a los filósofos de todos los tiempos, a saber: ¿qué es la consciencia?

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