Sintiendo el calor

Eyecciones de plasma de corta duración podrían explicar por qué la atmósfera exterior del Sol se encuentra a una mayor temperatura que su superficie.

CORTESÍA DE SOHO/EIT CONSORTIUM/ESA/NASA

Se trata de una pregunta que ha perseguido a los expertos desde los años cuarenta del siglo pasado: ¿por qué la capa exterior de la atmósfera del Sol se encuentra a mayor temperatura que la baja atmósfera y la superficie del astro? Se han sugerido varias explicaciones, desde ondas de sonido u ondas magnéticas que se disiparían en la alta atmósfera (corona), hasta pequeñas explosiones de energía (nanollamaradas), que nacen cuando las enmarañadas líneas de campo magnético en la corona se reconectan.
Sin embargo, estudios recientes efectuados gracias a una nueva generación de observatorios solares espaciales apuntan a un mecanismo diferente: las espículas, lenguas de plasma de corta duración que manan desde la cromosfera --la baja atmósfera--, parecen desempeñar un papel importante en el proceso que eleva la temperatura de la corona hasta tempe-
raturas de millones de grados Kelvin. Estas espículas, cuyo origen reviste cierto misterio, apenas duran unos 100 segundos y emergen desde la cromosfera a velocidades de entre 50 y 100 kilómetros
por segundo. El descubrimiento fue publicado por Bart De Pontieu, del Laboratorio Lockheed Martin de Astrofísica y Física Solar de Palo Alto, y sus colaboradores en la revista Science.

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