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1 de Enero de 1987
Inmunología

Prevención del rechazo de trasplantes

¿Se puede evitar la destrucción de los trasplantes? Los avances recientes en el conocimiento de la función del complejo principal de histocompatibilidad y en la predicción de determinantes permiten confiar en las vacunas sintéticas.

Los vertebrados, humanos incluidos, en cuanto advierten la presencia de una substancia extraña en el cuerpo (un antígeno), inician un complejo proceso de defensa: la respuesta inmune. Aunque desde hace tiempo se sabía que las inmunoglobulinas (anticuerpos) desempeñaban un papel fundamental en la respuesta —a través de su unión con los antígenos—, es reciente el conocimiento de la implicación de otras moléculas en ese proceso. Algunas de estas moléculas han recibido el nombre de antígenos de histocompatibilidad, ya que las células y los tejidos en que aparecen son rechazados si se trasplantan a un individuo cuyas correspondientes moléculas no son exactamente iguales. Los antígenos de histocompatibilidad definen la individualidad del sujeto y varían, en consecuencia, de unos individuos a otros. El conjunto de genes que determinan dichas moléculas constituye el así llamado complejo principal de histocompatibilidad (CPH).

El rechazo de trasplantes es, pues, una manifestación de la respuesta inmune en el reconocimiento de la diferente identidad.

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