Satélites a la carta

Un nuevo proyecto permite reprogramar satélites en pleno vuelo.

¿Nuevos satélites? © ESA, S. CORVAJA

Dentro de poco, empresas, Gobiernos y clientes tendrán la oportunidad de acceder a los instrumentos de un satélite y asignarles nuevas misiones sobre la marcha. Según Frédéric Piro, director del programa Eutelsat Quantum, este será el primer satélite comercial del mundo que pueda reprogramarse enteramente en órbita. Lanzado el verano pasado desde la Guayana Francesa y equipado con antenas ajustables y haces de transmisión reconfigurables, el aparato puede ejecutar un amplio abanico de acciones y cambiar en cuestión de minutos de una a otra a más de 10.000 metros sobre la superficie terrestre.

La compañía asegura que los Gobiernos podrían usarlo para tareas como la prevención de catástrofes o el control de fronteras, al tiempo que los operadores privados podrían emplearlo para organizar las telecomunicaciones por aire y por mar. Según Therese Jones, directiva de la Asociación de la Industria de Satélites de EE.UU., Eutelsat Quantum «destaca en aplicaciones de movilidad, pues puede reasignar canales de comunicación a aviones, barcos o vehículos en tierra en función de su demanda en tiempo real». Sus ocho haces de radiofrecuencia ayudan a mantener las comunicaciones con fuentes en movimiento, «algo que a los satélites tradicionales que solo cuentan con un haz ancho les resulta mucho más difícil», continúa Jones, que es ajena al proyecto.

Asimismo, el satélite detecta transmisiones no autorizadas que pudieran afectar a las señales y lidia con ellas variando de modo automático la frecuencia o la potencia de los haces para evitar perturbaciones. Se trata de una característica importante, pues cada vez resulta más sencillo perturbar señales emitiendo «ruido» en la misma frecuencia que utiliza un satélite, afirma Jones. «Lo único que se necesita es un inhibidor o bloqueador, algunos de cuyos modelos pueden adquirirse por menos de cien dólares. Mientras que antes solo algunos agentes estatales podían permitirse interferir señales de satélites, ahora lo hacen incluso organizaciones pequeñas», añade. «A veces se trata de algo intencionado, aunque en otros casos no son más que interferencias involuntarias causadas por dispositivos de radio de cualquier otro tipo.»

Piro afirma que el software cuenta con un cifrado robusto que lo protege contra el pirateo. Por su parte, Jones señala que en general los satélites suelen tener fuertes sistemas de seguridad, ya que también se dedican a servicios militares. La mayoría de los problemas surgen de errores cometidos por los usuarios, como una mala elección de contraseñas.

Para diseñar una misión, los clientes pueden utilizar una aplicación informática para seleccionar la capacidad y el área de cobertura de la tarea. «El programa calculará estos parámetros y los dirigirá a la nave», explica Piro. «Todo ello se hará de manera autónoma, sin la participación del operador. Además, los clientes pueden diseñar previamente más de una aplicación y alternar entre ellas con solo pulsar un botón.»

El satélite se desarrolló gracias a una colaboración público-privada entre la Agencia Espacial Europea y otras entidades. «Con Eutelsat Quantum», concluye Piro, «hemos conseguido una tecnología asequible, accesible y con salida comercial».

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