Atracción por el riesgo

Airbags, rodilleras, cremas solares, cascos... Cuanta más seguridad nos envuelve, más arriesgado parece tornarse nuestro comportamiento. ¿Somos temerarios natos?

© FOTOLIA / GALYNAANDRUSHKO

Ralf recuerda la noche pasada vagamente. Solo mantiene en claro un dato: a partir de las doce de la noche el ritmo de la fiesta empezó a acelerarse. Ahora, ya en la mañana posterior, le invade una sensación desagradable: «¿Qué pasó exactamente ayer? ¿Tome precauciones antes de tener sexo?».
Ante el miedo a una posible infección de VIH, decide ir al médico con el propósito de que le recete la píldora del día después. El nombre del preparado es Emtriva, debe tomarse durante varias semanas y, en principio, reduce el riesgo de infección en un 80 por ciento.
En los últimos años se pueden encontrar en el mercado fármacos como Emtriva, Retrovir o Epivir, desarrollados con el objetivo de suministrarse como prevención ante una posible infección de VIH. En general, las profilaxis post exposición representan un avance médico, ya que podrían evitar la transmisión del virus.
A la par, no obstante, la píldora del día después induce a Ralf a llevar una vida sexual desenfrenada: desde que sabe que existe la posibilidad de reducir de manera considerable los peligros de una noche de imprudencias, prefiere prescindir de los preservativos y no tomar precauciones aunque mantenga relaciones con personas de las que desconoce si pueden trasmitirle el sida o no. Es decir, suprime el factor de seguridad que le ofrece la medicina.

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