Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Marzo de 2017
Psicología

Sensibilidad ­controvertida

¿Es el concepto «alta sensibilidad» solo una forma amable de referirse a un carácter neurótico o existe realmente un rasgo psicológico propio de las personas altamente sensibles a los estímulos del entorno? Los científicos aún no se han puesto de acuerdo.

ISTOCK / SRDJANPAV

En síntesis

Los defensores del concepto de alta sensibilidad sostienen que este rasgo se acompaña de una percepción muy precisa, una sobreestimulación rápida y una sensibilidad emocional elevada.

Otros científicos ven en esta característica una combinación de características psicológicas. En su opinión, se trata de una variante del neuroticismo o de la ansiedad.

Algunos estudios sugieren que las personas altamente sensibles presentan patrones de actividad cerebral distintos. Existe controversia sobre el valor científico de estos hallazgos.

En 1987, Elaine Aron pasó por el quirófano. Aunque la intervención fue bien, la paciente quedó emocionalmente afectada. Tanto, que su médico le aconsejó que acudiera al psicólogo. Pero la psicoterapeuta no detectó ninguna anomalía patológica en la mujer, tan solo la describió como «altamente sensible». Sin sospecharlo, esas palabras ponían los cimientos de un nuevo campo de investigación. Unos diez años después de aquel suceso, Elaine Aron y su marido Arthur, ambos psicólogos, definieron por primera vez un rasgo que caracteriza a las personas que perciben los estímulos de forma intensa y los procesan de modo distinto a la mayoría de los mortales: el constructo de la alta sensibilidad.

Hoy, el término se ha popularizado. Manuales y programas de entrenamiento personalpara individuos particularmente sensibles inundan el mercado. Por Internet circulan conjeturas que sugieren la condición de «altamente sensible» de genios como Richard Wagner o Charlie Chaplin. Reproches del estilo «¡Es que siempre eres tan susceptible!» parece que han perdido fuelle gracias a los trabajos de Aron. La alta sensibilidad se equipara, de repente, con un talento especial, valioso y provechoso, de forma similar a las altas capacidades. No obstante, ambas características se vinculan a menudo de manera errónea (véase el recuadro «Una conexión mal interpretada»).

Las bases científicas de este rasgo de la personalidad todavía resultan controvertidas. «La investigación es escasa», asevera Jens Asendorpf, profesor emérito de psicología de la personalidad en la Universidad Humboldt de Berlín. Pocos artículos se han ocupado de la alta sensibilidad desde que Aron publicase su exitoso libro en 1996 bajo el título The highly sensitive person: How to thrive when the world owerwhelms you (en España apareció en 2006 con el título El don de la felicidad: Las personas altamente sensibles). «En este campo, la práctica va muy por delante de la investigación», afirma Sandra Konrad, quien dirige en la Universidad Militar de Hamburgo el único proyecto de investigación alemán sobre la sensibilidad de procesamiento sensorial, término técnico de «alta sensibilidad».

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.