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Trastorno disfórico premenstrual

Durante los días anteriores a la menstruación, algunas mujeres se ­enfrentan a síntomas psíquicos que afectan a su rutina familiar y laboral. El origen de estas alteraciones constituye todavía un enigma.

ISTOCK / KOHANECLEONORA

En síntesis

Durante los días anteriores a la menstruación, algunas mujeres sufren el síndrome premenstrual (SPM). Si los síntomas son tan acusados que afectan gravemente al entorno laboral y familiar, se habla de un trastorno disfórico premenstrual (TDPM).

Desde 2013, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) recoge el TDPM como diagnóstico psiquiátrico independiente, aunque a menudo los médicos no lo reconocen.

Los investigadores no saben con certeza las causas que producen el SPM y el TDPM. Las mujeres afectadas parecen reaccionar de manera especialmente sensible a las fluctuaciones hormonales naturales del ciclo menstrual

La primera vez que el abogado Gabriel John Utterson oye hablar del sospechoso Edward Hyde, un escalofrío le recorre la espalda: sin ningún miramiento, el individuo ha arrojado un niño al suelo y lo ha empezado a pisotear. En esta escena, Utterson todavía ignora que el colérico y violento Mr. Hyde no es otro que el cruel alter ego de su amigo y bondadoso médico, el doctor Jekyll.

Como los protagonistas de la célebre novela que Robert Louis Stevenson escribiera en 1886 bajo el título El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde se sienten algunas mujeres durante los días premenstruales. Además de un hambre voraz o de unos ligeros cambios de humor, sufren síntomas psíquicos graves: se muestran irritables en extremo; en ocasiones, incluso agresivas. «Durante la segunda mitad del ciclo, las mujeres con trastorno disfórico premenstrual se comportan como si fueran otra persona; hacen o dicen cosas que saben perfectamente que están mal. En casos extremos, pegan a su hijo, gritan a su pareja o arrojan objetos», describe Anke Rohde, directora del departamento de ginecología psicosomática del Hospital Clínico de Bonn. Según comenta, una de sus pacientes le confiesa cada vez que acude a la consulta: «Me siento como el personaje de Dr. Jekyll y Mr. Hyde».

Las afectadas de trastorno disfórico premenstrual (TDPM), la forma más grave del síndrome premenstrual (SPM), se afligen sobre todo cuando tratan a sus hijos injustamente. «Para una pedagoga social abocada a la educación cuidadosa, la experiencia de que se le vaya la mano es terrible», continúa Rohde. Ya que los síntomas se repiten cada mes, los problemas familiares y laborales resultan previsibles, así como gran parte de los conflictos interpersonales. Por ello, las afectadas acaban buscando tratamiento.

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