¿Meros halagos?

La mayoría de nosotros sonreímos por puro reflejo al ver un rostro radiante o adoptamos un gesto de pesar al ver sufrir a un compañero. Nuevas investigaciones sugieren que esa mímica facilita la captación de las manifestaciones emotivas de los demás.
CORBIS
La mayoría de nosotros sonreímos por puro reflejo al ver un rostro radiante o adoptamos un gesto de pesar al ver sufrir a un compañero. Nuevas investigaciones sugieren que esa mímica facilita --en especial, a las féminas-- la captación de las manifestaciones emotivas de los demás.
Mariëlle Stel, de la Universidad de Leiden, y Ad van Knippenberg, de la Universidad Radboud en Nimega, le mostraron a los 62 participantes en su investigación una serie de fotografías de rostros, durante tiempos inferiores a una décima de segundo en todos los casos. Tras ver cada fotografía, los participantes pulsaban un botón para indicar si la imagen mostraba emociones positivas o negativas. En la mitad de los ensayos experimentales, Stel y van Knip­penberg habían instruido a los participantes para que evitasen remedar las expresiones emotivas de los rostros vistos, indicándoles que debían apretar los dientes, pues eso dificulta la capacidad de gesticular.
En una situación de control, se les pidió a los participantes que, mientras respondían, mantuvieran rígidos los hombros, una limitación que a juicio de las investigadoras les distraía aproximadamente en igual medida que el tener que evitar el movimiento de los músculos faciales.
Las investigadoras midieron la rapidez con la que los participantes respondían a cada rostro. Hallaron que, cuando las féminas eran libres de remedar expresiones emotivas, tardaban menos que los varones en reconocer si se trataba de una emoción positiva o negativa. Cuando se les impidió gesticular, no se observó variación en los varones, pero las mujeres perdieron velocidad, que se redujo hasta la de los hombres.
Según las autoras, estos resultados concuerdan con estudios por formación de imágenes cerebrales, que sugieren que nuestro cerebro posee un atajo para procesar expresiones emotivas. Los hallazgos indican también que las mujeres pueden hacer mayor uso de este atajo biológico que los varones. Dacher Keltner, de la Universidad de California en Berkeley y experto en emotividad, afirma que el estudio es importante porque viene a corroborar otros trabajos que demuestran que, en comparación con los varones, las mujeres manifiestan una mayor correspondencia entre sus propias emociones y las ajenas y que exhiben empatía en mayor grado.
Casi todos los datos existentes, explica Keltner, son de carácter subjetivo, y se basan en manifestaciones de los propios participantes en la investigación. "En este estudio se muestra que estas diferencias entre uno y otro sexo se observan también en una mímica conductual muy rápida."
Según el psicólogo Simon Baron-Cohen, de la Universidad de Cambridge, se sigue ignorando de qué modo se remedan las expresiones emotivas en circunstancias naturales, o si la mímica es esencial para la "vía rápida" que las mujeres toman para reconocer emociones. "Existen, sin duda, abundantes pruebas de que las mujeres sienten una tendencia más vigorosa a enfatizar, pero está por establecer firmemente si tal hecho está mediado por la gesticulación. Este nuevo estudio es, cuando menos, coherente con tal posibilidad", reconoce.

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