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1 de Julio de 2009
Conciencia

Sustancias alucinógenas

Las drogas alucinógenas actúan en el cerebro y perturban la conciencia. Las investigaciones sobre las alucinaciones evalúan las bases neurobiológicas de los estados alterados de la conciencia.

© Fotolia/MARK LEWIN

El voluntario que acaba de salir del tomógrafo está tumbado tranquilamente. Mira el mundo con aspecto asombrado y no dice nada. A través de sus pupilas dilatadas, percibe un entorno extraño, temible y fascinante. Siente la impresión de que ya no está en el mundo, sino en otra realidad. O, más bien, tenía esa impresión, ya que el efecto alucinógeno de la quetamina (un anestésico disociativo), que se le ha administrado para la prueba, comienza a desvanecerse. Como se ha previsto en el protocolo experimental, el participante deberá escribir un relato de su experiencia algunos días más tarde.

De hecho, el diario de viaje psicodélico de este alumno de medicina, de la Universidad de Zúrich, es sorprendente: "¡Qué embriaguez! La quetamina es un brillante torpedo que contiene un carburante lleno de posibilidades. En comparación, el alcohol no es más que una lata de conservas oxidada. Empezaba tomando la forma de una esfera y subía como un corcho. Fui proyectado hasta un sarcófago de hielo, en el cual bailé sobre la cresta de tres olas altísimas. Me transformé de maneras insospechadas. Me hice plano, inclinado, anguloso o retorcido. Fluía y después me quedé paralizado, todo ello a una velocidad pasmosa. El entorno parecía emitir luz, como las setas sobre la madera podrida. Me deslicé a través de espacios geométricamente imposibles. Un niño pequeño, que llevaba puesto un sombrero, se columpiaba muy rápido, hasta que despegué de nuevo en un helicóptero para atravesar llanuras cubiertas de nieve, seguido por haces luminosos estroboscópicos deslumbrantes. De nuevo, fui transportado por encima de tejados y torres doradas. Ascendí muy alto, por el cielo azul, y a mi paso surgieron miríadas de metrópolis: ciudades como Nueva York, Tokio o Calcuta".

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