Dopaje mental

Ciertas píldoras, que prometen una vida más intensa, pueden dar lugar a alteraciones somáticas. Conviene aclarar conceptos y mantener cierta prevención ante los intereses de los laboratorios farmacéuticos.
La verdadera neurorrevolución llegó de puntillas. Lejos de la atención pública, centrada en los escáneres cerebrales y en debate sobre el supuesto fin del libre albedrío. Empezó cuando los estudiantes estadounidenses se procuraron estimulantes clandestinos para superar los exámenes y potenciar su retentiva. Se generalizó cuando turbios proveedores de fármacos empezaron a vender por Internet "medicamentos para un estilo de vida".
La auténtica neurorrevolución se llevó a acabo en la psicofarmacología. El dopaje mental se ha incorporado a la vida cotidiana de muchas personas. Ycabe presumir que muy pronto será algo absolutamente normal el tomar combinados de distintas sustancias psicoactivas en función de los fines precisos que se quieran conseguir y, por ende, cambiar de estado interno a voluntad. No se puede evitar la atracción que ejerce para cualquiera la adquisición de una mayor inteligencia, una memoria más firme, unos sentimientos más intensos o un trato más distendido con nuestros semejantes; en resumen, el poder disfrutar de una vida más colmada.

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