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1 de Noviembre de 2005
Pediatría

Terapia antiálgica en los niños

Los niños que se quejan de dolores crónicos son tomados frecuentemente por simuladores cuando en la exploración no se encuentra ningún motivo orgánico. Pero si no se les atiende, la situación puede empeorar. La novedosa terapia antiálgica podría romper.
Martes, cuatro de la tarde. Nos hallamos en una clínica pediátrica de Datteln, ciudad de Westfalia. Un grupo de niños de ocho a once años no paran quietos. No parece que les duela nada. Sin embargo, en la escuela, en el recreo o en casa, de repente notan una presión insoportable en la barriga, que les impide incluso gritar. Otros sufren dolores crónicos de cabeza. A menudo no pueden atribuirse directamente a ninguna causa orgánica. La sobrecarga de actividades y los estados de tensión y miedo pueden llevar a los mismos síntomas; pensemos en el pánico ante un examen de matemáticas o en el temor a unos padres que siempre están discutiendo.
Durante mucho tiempo se ha venido trivializando con este tipo de dolencias. No deben ser tan malos unos retortijones de vientre cuando no se encuentra una razón médica que los justifique. Suele incluso admitirse el dictum erróneo de, en los pequeños, dolor pequeño.

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