Claves del desarrollo del cerebro posterior

El rombencéfalo constituye la región cerebral más conservada a lo largo de la evolución.

El cerebro de los vertebrados se divide en tres vesículas: prosencéfalo, mesencéfalo y rombencéfalo. Este último se divide en siete rombómeros (r1, r2, r3, r4, r5, r6 y r7). La identidad de cada rombómero viene determinada por una combinación génica. Arriba aparece la expresión del gen krox20 (verde) en el rombencéfalo de embriones de pez cebra. Abajo, la expresión del gen krox20 (rojo) y el marcaje neuronal (verde) en un pez cebra. [JAVIER TERRIENTE]

En los vertebrados, el cerebro se divide en tres vesículas: prosencéfalo, mesencéfalo y rombencéfalo. Este último da lugar a regiones adultas anatómicamente distintas, a saber, el cerebelo, el puente y la médula oblonga. Sus funciones incluyen el control de procesos fisiológicos básicos, entre otros, la respiración, el ritmo cardÍaco, la circulación sanguínea o la coordinación motora. El cerebelo tiene un período de desarrollo muy largo: desde el principio de la embriogénesis hasta los primeros años posnatales. Este proceso prolongado lo hace vulnerable a un gran espectro de trastornos del desarrollo.

Aunque todavía falta información sobre las malformaciones del rombencéfalo, entre otros motivos, debido a que las técnicas de imagen diagnóstica actuales no permiten una categorización clara de estas alteraciones, los avances en neuroimagen, la optimización de técnicas moleculares y el estudio del desarrollo neural en organismos modelo van a permitir desvelar novedosos aspectos sobre las patologías que se originan en el rombencéfalo durante la vida fetal. Estos estudios contribuyen, asimismo, a incrementar nuestra comprensión sobre la evolución del programa genético que sustenta las características anatómicas y fisiológicas del sistema nervioso de los vertebrados.

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