El cerebro bayesiano

¿Cómo efectúa nuestra mente previsiones sobre el mundo, del que no capta más que fragmentos? Parece que se sirve de métodos estadísticos refinados. Pero el mecanismo que usa para lograrlo constituye todavía un misterio.

GEHIRN UND GEIST / CAROLIN WANITZEK

En síntesis

El conocimiento previo de la frecuencia con que ocurre un suceso determinado desempeña una función esencial en la estadística bayesiana.

Mediante experimentos puede constatarse si el cerebro emplea las reglas bayesianas.

Los estudios sugieren que el cerebro solo conoce probabilidades, no hechos. Aún se desconoce cómo las neuronas codifican esa información.

Sábado a las diez de la mañana, en el margen de un glaciar en los Alpes. El hielo brilla con un tono azul lechoso bajo el sol de agosto. El ascenso ha costado tres horas de sudor. Por fin vamos a cruzar el glaciar acompañados por un guía de montaña local. El pronóstico del tiempo ha anunciado vientos foehn fuertes al caer la tarde; para entonces habremos alcanzado el refugio donde resguardarnos. Antes de emprender el camino, comemos pan con queso para recuperar fuerzas.

Mientras preparamos los crampones y las cuerdas para continuar la ruta, el guía se nos acerca y nos comenta: «Vamos a descender. El foehn empezará a soplar en una hora». «¿Cómo está usted tan seguro de ello?», le pregunto. Y bromeo: «¿Acaso ha hablado con él?». Los miembros de nuestro grupo hemos viajado hasta allí especialmente para esto, y no hemos escatimado en esfuerzos para este viaje. «Lo noto; vamos a descender», contesta el guía sin más explicaciones, y se pone en marcha. No nos queda otra que, con el ánimo frustrado, seguirle.

A mitad del descenso, tras 50 minutos de recorrido, se desata una violenta tormenta de viento. El cielo sobre nosotros se encuentra despejado, el sol brilla, mas luchamos contra vientos huracanados. Con esfuerzo, llegamos al valle.

¿Cómo pudo el guía de montaña anticipar el foehn? El pronóstico del tiempo del día anterior se antojaba preciso. La probabilidad de que el mal tiempo se desatara varias horas antes de lo previsto parecía mínima. ¿Fue acaso la solitaria nube matinal a lo lejos de la cresta sur de los Alpes la que le advirtió? Una señal poco fiable, admitió en su momento el guía de montaña. ¿Quizás el calor? Una temperatura nada inusual para el mes de agosto. ¿O puede que fuese la vista panorámica clara? Se da en la zona sin necesidad de que sople el foehn.

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