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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Noviembre/Diciembre 2014Nº 69

Neuroimagen

Mecanismos para leer la mente

Las técnicas de neuroimagen avanzan en el acceso a pensamientos y estados mentales. Sin embargo, la ciencia todavía debe recorrer un largo camino para descifrar, a partir de la actividad cerebral, qué nos pasa por la cabeza.

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Como favor a los investigadores de mi departamento universitario, a menudo he servido de cobaya en el escáner de resonancia magnética funcional. Casi siempre he tenido que batallar contra el sueño mientras los estímulos destellaban en una pantalla y reverberaban por la sala los agudos e hipnóticos bips del escáner. Esta vez, no obstante, se trataba de otro asunto. Martin Monti, de la Unidad de Ciencias Cerebrales y Cognitivas del Consejo de Investigación Médica (MRC), en Cambridge, iba a leerme el pensamiento. Mientras la camilla donde yacía me deslizaba al interior de la enorme rosquilla del escáner, tuve la extraña sensación de que iban a dejarme desnudo; mentalmente, al menos.

La tarea era sencilla: Monti me iría planteando preguntas («¿Tienes hermanos? ¿Crees que Inglaterra ganará un partido de fútbol esta tarde?», entre otras de ese jaez). Para responder con un «sí» debía imaginar que estaba jugando al tenis, pues al hacerlo, se activaría en mi cerebro un sistema de regiones motoras concreto. Si quería expresar un «no» debía verme recorriendo las habitaciones de mi casa, lo que activaría un conjunto de áreas cerebrales bien diferentes e implicadas en la percepción de escenas. Dado que cada toma del escáner, es decir, cada una de mis respuestas (fueran afirmativas o negativas), requería cinco minutos, el diálogo no resultó de los más animados. No obstante, como Monti acertaba siempre cuál había sido mi respuesta, la experiencia resultó apasionante y amedrentadora en igual medida.

En 2009, Monti y otros científicos aplicaron esta técnica en una paciente diagnosticada de estado vegetativo permanente. Apenas mostraba signos externos de consciencia. No obstante, los investigadores demostraron que la mujer estaba aún consciente; incluso, que era capaz de comunicarse, según publicaron en New England Journal of Medicine el 18 de febrero de 2010. La mujer respondía a las preguntas de los médicos con un «sí» o un «no» por el mismo procedimiento que Monti había practicado conmigo, es decir, solo con el pensamiento. En la actualidad no existe ningún otro medio que confirme que una mente consciente, capaz de comunicarse, se encuentra amordazada en el cuerpo inanimado de un paciente.

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