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Perfeccionismo disfuncional

Las personas que aspiran constantemente a alcanzar resultados brillantes se arriesgan a padecer problemas psíquicos a la larga; entre ellos, depresiones o síndrome de burnout. Sin embargo, no todo perfeccionismo resulta perjudicial. ¿Cuándo es dañino el afán de perfección?

DANIELA LEITNER

En síntesis

Las personas perfeccionistas padecen antes el síndrome de burnout. También se sienten agotadas y desgastadas por el trabajo más a menudo que el resto de sus compañeros.

No es el afán de perfeccionismo, sino los aspectos disfuncionales que puede conllevar, entre ellos el miedo al fracaso y las dudas sobre uno mismo, lo que origina un malestar psíquico.

A través de la compensación y el descanso en la vida privada, así como de la práctica de ejercicios terapéuticos, pueden prevenirse los efectos negativos del perfeccionismo.

Este artículo forma parte de la serie de Mente y cerebro «Trabajo y carrera profesional».

El síndrome de burnout o de desgaste profesional se expande entre los trabajadores. Aunque no existe unanimidad científica sobre qué abarca este diagnóstico, los síntomas principales que se relacionan con el burnout son un profundo agotamiento, el deterioro de la capacidad de rendimiento y la sensación de distanciamiento del trabajo y de los compañeros.

¿Cuáles son los motivos de este cansancio laboral rampante? Quien navegue por Internet en busca de los desencadenantes del síndrome del desgaste profesional, no solo se tropezará con las típicas características de los trabajos estresantes (presión del tiempo, horas laborales extra y otros factores que causan agotamiento), sino también hallará asociado, al poco rato de rastreo, un rasgo de la personalidad: el perfeccionismo. En numerosos portales de noticias se asocia a los perfeccionistas con el síndrome de burnout. Muchos afectados aseguran en foros sociales que han experimentado esta relación: «mi perfeccionismo me destroza»; «estoy agotado por culpa del perfeccionismo» son algunas de las afirmaciones típicas.

Mas ¿pueden considerarse estas y otras apreciaciones similares desde un punto de vista científico? Para contestar, primero debe especificarse qué se entiende por perfeccionismo. A grandes rasgos, los psicólogos se refieren con «perfeccionismo» al afán personal por alcanzar un rendimiento perfecto, sin errores. No obstante, ya en 1978 Don Hamachek, de la Universidad de Michigan y pionero en este ámbito de investigación, calificó de misterio el perfeccionismo. Por un lado, existen personas que dan lo mejor de sí sin preocuparse demasiado de que su rendimiento resulte perfecto. Por otro, existen individuos que, en tareas parecidas, se preguntan a cada momento si lo están haciendo bien. Hamachek denomina a los primeros perfeccionistas «normales», mientras que a los segundos los describe como perfeccionistas «neuróticos».

Durante más de un siglo, esta diferenciación cayó en el olvido. Los psicólogos se ocuparon solo del fenómeno que Hamachek había bautizado con el término de perfeccionismo «neurótico»; este se caracteriza por las dudas atormentadoras y el miedo permanente que sufre la persona ante la posibilidad de cometer algún error. Numerosos estudios sugieren que este modo de pensar se acompaña de depresiones y trastornos de ansiedad y alimentarios. En los años noventa del siglo pasado, dos grupos de investigación retomaron, por separado, la idea original de Hamachek: diferenciaron, de nuevo, entre tipos de perfeccionismo. En la actualidad, este planteamiento cuenta con el reconocimiento científico general.

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