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Actualidad científica

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  • Mente y Cerebro
  • Marzo/Abril 2008Nº 29

Terapias

Antienvejecimiento

La búsqueda de un arma mágica contra el envejecimiento no conoce descanso. Se han ideado múltiples estrategias prometedoras. ¿Cuáles nos hacen verdaderamente más jóvenes de lo que somos?

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Miguel López tiene 72 años, aunque no lo parece. Su piel está ligeramente bronceada y luce una figura delgada y deportiva. Cuando se ríe, enseña unos dientes blancos y radiantes. La primera vez que acudió a mi consulta, López vestía un atuendo escogido con gusto; me saludó con un fuerte apretón de manos.

Abrió la conversación declarando que no se le había perdido nada en el despacho de una psiquiatra. Pero había leído en Internet que yo me ocupaba de la medicina del envejecimiento y del efecto de las hormonas sobre el cerebro. El se mostraba deseoso de frenar un envejecimiento ineluctable. Durante la consulta se sacó del bolsillo una serie de tarros, frasquitos y envases con comprimidos; entre tamaña farmacopea, un aerosol polipeptídico que "estimulaba las hormonas del crecimiento", pastillas de melatonina, un gel de testosterona, la hormona de la "potencia" DHEA, grageas de gingko, preparados multivitamínicos, crema marina y Cialis, un medicamento contra la disfunción eréctil.

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