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Actualidad científica

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  • Marzo/Abril 2008Nº 29

Educación

Ergoterapia para niños

Aunque muy socorrida en los últimos años, la aplicación infantil de este tratamiento no se halla exenta de críticas. Se le objeta falta de base científica contrastada.

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Jana trepa por la escala de gimnasia hasta lo más alto. Allí hay colgados unos saquitos llenos de grano: son las "manzanas" que ha de coger para su caballo. "¡Mira mamá lo que hago!", grita orgullosa desde la altura. La joven madre, que observa el esfuerzo de su hija, está tan feliz y radiante como la propia niña. Hace sólo un par de semanas no se hubiera imaginado la escena. A sus cuatro años el desarrollo corporal es normal para su edad, pero sus facultades motoras estaban retrasadas respecto a las de los niños de su misma edad. Margit Baruschke, ergoterapeuta de la niña, habla de problemas con la percepción de su propio cuerpo, con la dificultad consiguiente en el control de sus músculos.

Los movimientos de Jana carecían de coor­dinación. Cuando se trataba de trepar y gritar, ella permanecía quieta mirando a sus compañeros. La madre atribuía los progresos registrados en las últimas semanas a las sesiones de ergoterapia recibidas. Una vez a la semana, durante 45 minutos, Baruschke trabajaba con Jana para estimular sus facultades senso­motoras.

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