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  • Marzo/Abril 2008Nº 29

Infancia

Fantasías asesinas en los colegios

La cadencia de asesinatos en los colegios ha aumentado en los últimos 10 años. Los expertos en comportamientos violentos buscan fórmulas para invertir esa tendencia.
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Hillsborough, Nueva Carolina, agosto de 2006. Alvaro C. clava su mirada nerviosa en la cámara de vídeo, mientras expresa: "Quizá sea un loco o un monstruo, pero he intentado hacer lo correcto. ¡Lo he intentado, de veras!" Poco antes, este joven de 19 años había acabado con la vida de su padre. Alvaro concluye su perorata manifestando su intención de causar una auténtica carnicería en lo que fue su instituto. Envía la cinta al diario local. Al director del Instituto Columbine de Colorado le manda un correo electrónico para informarle también de su plan sangriento. Llegado al colegio dispara hasta ocho veces, hiriendo a dos personas. Cuando la policía interviene, Alvaro C. es detenido sin oponer resistencia.
Tres meses después, en Emsdetten, el joven de 18 años Sebastian B. distribuye un vídeo a través de Internet: "Apenas si puedo esperar el maldito momento de disparar contra el último cerdo de vosotros." Acto seguido se dirige a su anterior escuela, provisto de varias armas de fuego y bombas de fabricación casera. Una vez allí, dispara a quemarropa contra profesores y alumnos. Cuando la policía llega, Sebastian B. se encierra en un aula y se suicida.

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