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1 de Marzo de 2008
Genética

Herencia y psicología

Los genes determinan el desarrollo del hombre. A su vez, las experiencias vitales intensas pueden afectar a nuestra dotación génica e incluso modificarla para siempre.
Los bachilleres aprenden en el colegio que la herencia genética proporciona los "planes de construcción" de las proteínas de nuestro organismo. Por su parte, esas moléculas proteicas regulan --actuando como transportadores, bombas, receptores de señales, enzimas, etcétera-- casi enteramente el metabolismo. Por lo tanto, y ésta es la opinión más extendida, corresponde a los genes el papel rector del organismo.
A tenor de dicha misión, la dotación génica no sólo determinaría nuestra apariencia, sino también la operación de nuestro cuerpo. Incluso el espectro de nuestra conducta --en cuanto resultado de la actividad cerebral-- vendría predeterminado por los genes. Sin embargo, la idea de la omnipotencia de los genes se basa en un malentendido. Los genes no funcionan según unos principios rígidos e inamovibles. Antes bien, se muestran harto flexibles y se adaptan a nuestra situación vital.

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