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Actualidad científica

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  • Marzo/Abril 2008Nº 29

Etología

La cultura entre los primates

El arte, la técnica o los usos sociales pertenecen al acervo de la creación humana. Mas, ¿por qué estos logros evolutivos han de estar sólo a disposición del hombre?
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La mañana muestra un grupo de monos capuchinos en el río. La estación seca toca a su fin y las fuentes del Parque Nacional Lomas Barbudal, situado en el norte de Costa Rica, se agotan bajo un sol abrasador. La mayoría de los árboles han perdido sus hojas y el bosque desnudo causa una impresión desoladora. Sólo a la orilla del río persiste el color verde. Es allí donde los monos capuchinos (Cebus capucinus) encuentran todavía alimento. Estos monos, cuyo nombre deben a su parecido con el hábito de esa rama franciscana, se encuentran muy extendidos por América central.
Los monos buscan sin cesar algo de comida, hasta que se quedan exhaustos. Sólo cuando la canícula se torna insoportable se toman un descanso. Se produce entonces un fenómeno curioso: un macho y una hembra se arriman enfrentados y permanecen de ese modo tranquilos. Aquél extiende una mano sobre la cabeza de ésta. Y a la recíproca. Mutuamente, ponen una mano sobre la cara de su pareja e introducen un dedo en la nariz.

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