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1 de Marzo de 2008
Genética

Psicología genética

No hay dos personas iguales. Unas se sobreponen a las adversidades y a otras les abate un contratiempo nimio. La forma en la que gestionamos el estrés y las experiencias penosas puede depender de un mismo gen.
"Abominado sea el día en que nací, y también la noche en la que alguien dijo: ¡un niño ha venido a este mundo! ¡Pues en verdad fue ese día una jornada fúnebre!"
La suerte no tiene necesariamente que ser tan adversa con todo el mundo como lo fue con Job, quien primero perdió todos sus bienes, después todos sus hijos y, por ultimo, la salud. Por culpa de semejante concatenación de males, estuvo a punto, narra la Biblia, de desesperarse ante su destino. También nuestra vida de cada día nos depara un sinfín de adversidades: enfermedades, paro laboral o la muerte de un ser querido. A veces, para mayor desgracia, acontecen todas juntas. Algunas personas las soportan aparentemente con una estoica serenidad. Pero otros no poseen esa ecuanimidad y pierden su equilibrio anímico por cualquier causa nimia.

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