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1 de Marzo de 2014
Neurofilosofía

Entre el ser y el deber ser

¿Cómo elaboramos los juicios morales? ¿Cuál es la ética correcta? Los filósofos experimentales consideran que la separación entre la investigación empírica y la teoría moral se encuentra obsoleta.

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En síntesis

Durante siglos, los filósofos han hecho una clara distinción entre el juicio fáctico de las personas en cuestiones morales y los principios éticos.

En la actualidad, cada vez más resultados de experimentos psicológicos y neurocientíficos tienen cabida en el debate filosófico.

Para la ética experimental, las intuiciones conceptuales y las emociones se hallan ligadas de manera inseparable con lo que sostenemos que es moralmente correcto o incorrecto.

Este artículo forma parte de la serie de MyC «Neurofilosofía de las emociones y la moral».

«Luis vive en un universo en el que todos los sucesos se encuentran predeterminados. ¿Es moralmente responsable de sus actos?» La mayoría de nosotros, teniendo en cuenta la premisa mencionada, negaríamos esa posibilidad. Formulemos ahora la pregunta de otro modo: «Luis mata a sangre fría a su esposa y a sus hijos. ¿Es moralmente responsable del baño sangriento que ha provocado?». La respuesta ya no parece tan indudable. La nota emocional de la segunda descripción hace que el «no culpable» parezca más bien una afrenta.

Durante siglos, la relación entre las emociones y los juicios morales ha permanecido en el terreno de la reflexión filosófica. En la actualidad, los psicólogos y neurocientíficos se introducen, provistos con sus propias conclusiones experimentales, en la cuestión. De hecho, escenas como la del personaje ficticio Luis las idean un gremio novedoso de investigadores: los «experimentadores éticos». ¿Se trata de la nueva hornada de filósofos? Las opiniones se antojan divergentes.

Unos los describen como un equipo de pensadores jóvenes y revolucionarios que han dejado atrás la filosofía de sillón para dedicarse al mundo real; otros, entre ellos Jesse Prinz, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, consideran que «solo son filósofos que llevan a cabo malos experimentos».

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