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1 de Marzo de 2014
Neurología

La migraña tiene sexo

Las jaquecas femeninas pueden requerir un tratamiento diferenciado de las masculinas.

STUART BRADFORD

Halos, auras, destellos de luz, pinchazos, punzadas que recorren los brazos, repentinos olores sulfurosos. Numerosos síntomas de la migraña presentan cualidades vagamente místicas, y los especialistas siguen desconcertados, sin saber de cierto las causas de estas debilitantes cefaleas.

Investigadoras de la Universidad Harvard han avanzado un paso para explicar por qué las mujeres presentan el doble de probabilidad que los hombres para sufrir migraña crónica. Según Nasim Maleki, investigadora de la mencionada universidad, el cerebro de las mujeres que padecen migraña difiere de manera notable del de los pacientes masculinos, por lo que debería diferenciarse el trastorno según el sexo.

Se conoce que las regiones cerebrales responsables del movimiento y del dolor presentan una mayor excitabilidad en las personas afectadas de migraña. En un estudio publicado el año pasado en Brain, Maleki y sus colaboradores indujeron sensaciones dolorosas a pacientes con migraña crónica de ambos sexos. En concreto, les aplicaron calor en el dorso de la mano mientras yacían en un escáner de resonancia magnética funcional.

Las neuroimágenes mostraron que el cerebro de las mujeres respondía con mayor intensidad que el de los varones en áreas asociadas al procesamiento de las emociones (como la amígdala); además, la ínsula posterior y el precúneo (áreas responsables del procesamiento motor, la sensación de dolor y la percepción visuoespacial) aparecían más gruesas y se hallaban más interconectadas que en el caso de los varones y de los probandos sanos.

Los mismos investigadores presentaron el pasado mes de junio otro curioso hallazgo en el Congreso internacional sobre cefaleas. A través de neuroimágenes de personas con migraña y de otras sanas con edades comprendidas entre los 20 y los 65 años descubrieron que en las mujeres con migraña crónica, la ínsula posterior no parecía adelgazar con la edad, como sí sucede por lo común en el resto de los mortales, incluidos los hombres con migraña. La región, gruesa de partida, se conservaba igual en ellas.

Todavía se desconoce si el engrosamiento de la ínsula es una defensa del propio cerebro o un fenómeno que agrava la migraña femenina, señala Maleki. Con todo, cada vez existen más pruebas de que, en el terreno de las migrañas, el cerebro de hombres y mujeres difiere en su funcionamiento.

Tal hallazgo podría contribuir en el tratamiento de estos casos, pues permitiría la elaboración de ensayos clínicos más certeros al administrar fármacos según el sexo del paciente. Ello contribuiría asimismo al diseño de terapias basadas en dichas diferencias, aumentando las posibilidades de alivio en hombres y mujeres.

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