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1 de Marzo de 2014
Evolución

Las raíces evolutivas del alcoholismo

¿Por qué tienden las personas a consumir alcohol? El estudio de nuestros ancestros arroja luz sobre esta cuestión.

WIKIMEDIA COMMONS / YANN / LICENCIA CREATIVE COMMONS Y GNU

En síntesis

Los investigadores tratan de inferir a partir de la observación en animales cómo se desarrolló el consumo de alcohol en nuestros ancestros.

Las musarañas arborícolas de cola plumosa, parientes cercanos de los primates, se alimentan sobre todo de néctar fermentado. Al parecer toleran el alcohol mejor que los humanos.

Desde un punto de vista evolutivo, el alcoholismo puede concebirse como una enfermedad causada por un exceso alimentario, de igual manera que la obesidad o la diabetes.

Desde hace siglos, el alcohol y el tabaco ocupan un lugar destacado en el tiempo de ocio de los humanos. Se trata de sustancias con características «especiales», pues, por una parte, son drogas psicoactivas que crean dependencia; por otra, están legalizadas, por lo que pueden consumirse libremente, exceptuando algunas limitaciones. Como cualquier otra sustancia psicoactiva con potencial de crear adicción, actúan sobre el circuito dopaminérgico del cerebro, es decir, sobre el sistema cerebral de recompensa, en el cual la dopamina interviene como neurotransmisor.

El consumo de tabaco se remonta a unos 40.000 años; el de la cocaína a, al menos, 7000. Hace ya millones de años, nuestros ancestros tomaban diversas drogas vegetales. Las plantas sintetizan sustancias (etanol, cocaína o nicotina, entre otras) con el fin de repeler a los invasores y parásitos. Los mamíferos, por su parte, agudizaron ciertos sentidos, como el olfato y el gusto, con el objetivo de diferenciar las plantas comestibles de las dañinas; se protegían de los venenos a través de la excreción o del vómito. Hoy en día, los biólogos creen que a raíz de esta coevolución de la fauna y la flora surgió la capacidad de los mamíferos de reaccionar a las sustancias psicotrópicas, a la cocaína y la morfina, además de otras. No obstante, cabe remarcar que las drogas de origen natural no actúan, ni mucho menos, de forma tan potente como las que se sintetizan hoy en los laboratorios.

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